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Devoluciones

Devoluciones

No diré que el año se me ha ido en un abrir y cerrar de ojos porque mentiría. Recuerdo la llegada de la primavera y el verano más sofocante de los vividos, la arena bajo mis pies y mi cuerpo entrando despacio en el mar. Atesoro amaneceres vibrantes, mucho cielo azul y varias centenas de abrazos devueltos. El año ha tenido lo suyo y no todo ha sido bueno, así que aprovechando este buzón que me dio un pellizco al corazón, quiero hacer algunas devoluciones.

Le devuelvo los abrazos vacíos, los enfados sin motivos y las lágrimas derramadas por rabia; las de tristeza bien justificadas las tengo. Esas me las quedo. Le hago entrega de las palabras que cayeron en saco roto, de los consejos en el aire que no encontraron oídos que quisieran escuchar. Devuelvo también la decepción originada en un error, el dolor impreso en palabras mal entendidas por mal dichas y nunca corregidas.

Mención aparte para el dúo de estrés y ansiedad. Esos se los devuelvo envueltos en papel de regalo y si es preciso, atados y bien atados con un gran lazo de doble nudo, no vaya a ser que se escapen. Se los puede quedar y por favor no los envíen más. Aquí no los queremos. Nadie los quiere. Búsquese una incineradora potente.

Me dan para que le devuelva: las esperanzas creadas en vano, los amaneceres desvelados, la vehemencia de la sinrazón. Los fantasmas que se esconden en los rincones de la soledad, en la oscuridad de la mente y en la desesperación, en una caja con grilletes me los hacen llegar.

Adjunto los castillos en el aire con cimientos de barro que se desmoronan antes de terminar de dibujarlos. El viento que sopló y la lluvia que no cayó. Las lunas me las quedo todas.

Devuelvo también la coraza de una amiga que decide que ya está bien y el muro tras el que se refugió. No sé si todo esto cabe, pero promete que no lo necesita y yo la creo. Nunca más se esconderá. Abraza la libertad de sentir, de hablar, de vivir. Devuelvo su miedo, ese que nunca debió sufrir y del que por fin puede hablar. Libre queda. Todo se envía sin remitente para que no pueda volver.

¡Qué ligera me siento! ¡Qué ligeros todos!

árbol de navidad

El árbol de navidad

Cuentan de la navidad que viene con luces y adornos para el árbol de navidad. Para mí no es así. Me conformo con los titilantes reflejos que espío cuando otros encienden sus luces. Algunos colocan su árbol cerca de la ventana y yo embobada paro hipnotizada a verlos.

Mi primer recuerdo de un árbol de navidad me lleva a urgencias. Papá Noel me trajo una considerable alergia a los ácaros que hizo de mis navidades momentos tristes. Mi padre furioso lo tiró a la basura. Nunca más un árbol entró en casa. Fui el Grinch que robó la navidad a mis hermanos.

Me quedaba el consuelo del belén. Unas figuras grandes a mis pequeñas manos. No sé si fue antes o después del incidente con el árbol; se me confunde la línea temporal de recuerdos. Mi padre con toda la paciencia que pudo pintó aquellas piezas de escayola blanca dándoles vida. La cuna formaba parte de la sagrada familia, pero estaba vacía porque la virgen sonriente lleva en brazos a su pequeño. A eso había que ponerle remedio, pensé yo. La solución más sencilla era poner un niño en la cuna. Así que en mi casa la virgen tuvo un parto múltiple. Al fin y al cabo, los gemelos para mí eran lo normal porque mi madre los tuvo, y antes que ella mi abuela. Los raros eran los otros que no los tenían. La ocurrencia hizo gracia y siempre ha seguido así.

Los años pasan. Las alergias también se hacen mayores y tienen menos ganas de batalla. La niña que un día lloró al ver salir el árbol de navidad camino de la basura, volvió a hacerlo cuando un metro ochenta verde se alzaba ante ella en su casa dándole la bienvenida. Luces titilando la saludan en persona. La navidad había vuelto.

A por el 2018

A por el 2018

Llegó el momento de la felicitación navideña. Para mí es algo más que enviarte buenos deseos. Es dedicarle tiempo a pensarla, redactarla y animarla. Lo hago porque me entusiasman estas fechas. ¡Yo voy a por el 2018!

Se acaba el año y hacemos balance recordando lo vivido. Si tuviera que resumir el año con una palabra sería adiós. Mi padre falleció. No diré que nos dejó porque luchó para no hacerlo mientras tuvo aliento. No, no nos dejó por todo lo que nos dio. Mis recuerdos y momentos con él son míos para siempre.

Un año más vieja o con más experiencia, como quieras verlo, pero un año viva, un año nuevo por delante y más cosas por hacer.

En la felicitación tú verás una bola de nieve en lo que para mí es una muestra de amistad y cariño.

Espero que te guste.

A por el 2018

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Fin de año

Fin de año

Se acaba otro año. De fondo, el árbol de Navidad nos acompaña y me ilusiona igual que cuando era pequeña. Adoro la noche de fin de año desde que tengo recuerdos. 2016 se despide al tiempo que 2017 asoma la nariz curioso por ver cómo le recibimos. Por mi parte puede estar tranquilo porque siempre les espero con los brazos abiertos, pero mejor que no vea lo que le hago al que se va por si se arrepiente y no viene.

Al principio están los cacareados propósitos de año nuevo, que muchos se plantean más por imposición que por intención. No sé tú pero para mí es cansino ya. Para el 2016 me planteé proyectos y lo mejor es que los he cumplido. Estoy tan contenta que ya estoy pensando en nuevos retos para el próximo.

En realidad no deberíamos esperar a que llegue un año para proponernos metas, ni poner el veloz paso del tiempo como excusa para no empezar algo. No todo está en nuestra mano pero hay mucho que sí; tenemos que ser conscientes y actuar. Mañana es otro día perdido si no hemos empezado hoy.

Tocan también los balances, pasar páginas de la agenda revisando hechos o echar la vista atrás recordando momentos, añorando al que no está. Es entonces cuando recuerdo el ritual del calendario que ya es tradición familiar y voy corriendo a por él para que no se me quede atrás. Tras las campanadas y los achuchones llega su momento: eliges el mes que más rabia te da y lo lanzas por la ventana en añicos. Es mi serpentina particular. Al final cae todo el año, pero el primero, ¡ah! ese va con auténtica rabia. No es por suerte, es por justicia.

Elige y disfruta del 2017 logrando tu nuevo reto. Feliz Nochevieja.

felicitación navideña

Felicitación navideña

Clic para ver la felicitación navideña

Me encanta el momento de la felicitación navideña. Pensarla, diseñarla, llevarla a cabo es todo un proceso de días que disfruto mucho. Además aprovecho para desarrollar proyectos en los que quizá no me metería, como son las animaciones. Me lo he pasado pipa y he aprendido cosas. Poco más se puede pedir; bueno sí, que te guste.

Se acaba 2016, es un hecho. Ha sido un año duro en algunos aspectos y en otros absolutamente gratificante. Así que daré las gracias por ambos. Por haber podido sobrellevar lo malo con fuerza y todo el ánimo del mundo. Las gracias por toda la buena gente que me rodea y su cariño. No se imaginan lo importantes que son.

Gracias hasta el infinito por quien ha hecho posible que mi blog flote en la inmensidad de Internet. Gracias a ti que me lees, que cocinas lo que yo o que observas ese momento que quise compartir.

Ahora que ya queda poco del año miramos hacia atrás para hacer balance o aprender de errores. Nos damos cuenta de lo rápido que ha pasado, de su intensidad. Pensamos en cómo empezó y lo que hemos avanzado o en algunos casos, tristemente, retrocedido. Miramos hacia el que viene con las esperanzas puestas en que nos sea propicio, que venga lleno de buenas cosas y de prosperidad. Sin embargo observo que muchos piden la luna sin poner siquiera una escalera para alcanzarla. Nada es gratis.

No pediré que 2017 me sonría, me basta con que no me haga llorar. De sonreír ya me ocupo yo por ejemplo, cuando nuestra querida Nuala hace algo una vez más sorprendente. Es fantástico que casi cada día consiga hacerme reír, a veces a carcajadas. Gracias a ella también por dar tanto y por esos paseos divertidos.

Ya solo me queda pensar en mis proyectos para 2017. Siempre adelante. Siempre optimista.

Felices fiestas como decidas pasarlas, donde y con quien estés. Feliz 2017. Bienvenido año nuevo.