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Ojalá 2024

Ojalá 2024

A ti que me lees hoy. Esto no es un relato es una excusa para escribir unas palabras. Sé que llevo tiempo sin acompañarte con una historia para un café, pero soy mal escritora y no busco el relato si no quiere salir. La vida a veces viene con curvas y hay que aferrarse o incluso esconderse para poder seguir más adelante.

Sin embargo, a pesar de eso, el tiempo sigue pasando y ahora estamos en Navidad. Adoro la Navidad. Sigo sonriendo al ver las luces, al sentir el sol de invierno en la cara o cuando veo a los demás afanados en compras.

Así que mi felicitación este año lleva un deseo para 2024.

Ojalá 2024 no deje secuelas.
Ojalá cure todas las heridas.
A 2024 solo le pido un ojalá.

Brindo por vivir días plenos, por lo simple, por lo puro.  Brindo por la salud, por los reencuentros, por lo efímera que llega a ser la distancia cuando se quiere. Brindo porque el peso se aligere, por dejar atrás esas pesadas cargas que nos lastran como las bolas de los presos. Brindo por la amistad, la familia, por las puestas de sol y los amaneceres. Brindo por la vida.

Felices fiestas y disfruta de la Navidad que elijas.

Postal de Navidad. Felicitación 2021

Felicitación 2021

Mi mano ha guiado al lápiz para dibujar la estampa que ilustra esta felicitación. Ha sido todo un descubrimiento esto de dibujar en un tablet y me lo he pasado pipa. Desde luego no es lo mío, pero permiteme la licencia por aquello de la Navidad.

2021 ha sido un año de pocas palabras, lo sé, y esta Navidad seguirá la estela. Me guardo mis palabras hasta ponerlas en orden.

Por ahora no necesito más que unas pocas para desearte un buen año 2022 y unas felices fiestas. Lo más que deseo para todos es salud, salud, salud.

Vive feliz.

Un año por delante. Saludo al año nuevo. Volvemos a empezar

Un año por delante

Pasado el tsunami de las navidades volvemos a la normalidad de la vida. Se acabaron las comilonas del fin de los días y el ajetreo en busca del regalo perfecto. Volvemos al orden de la rutina cada uno con su dosis de incertidumbre, caos o sorpresa. Al fin y al cabo eso es la vida.

¿Lo es?

Tenemos todo un año por delante, bisiesto nada menos. Quizá en mente algún propósito, proyecto o idea que llevar a cabo. Yo aún no los tengo del todo claro. Es el problema de tener muchos frentes abiertos; cuesta centrarse. Al menos las prioridades están claras. Sé lo que espero del año, pero como las cosas no vienen solas, sé en qué debo trabajar para lograr mis metas a medida que las concrete.

Seguiré en la cocina haciendo las recetas que me apetezcan. Ya ves lo golosa que soy aunque de verdad que también cocino salado. Las tartas seguirán siendo un objetivo a mejorar porque ahora que les he cogido el punto me tienen enamorada. Tengo una un tanto loca en la cabeza, a ver si logro prepararla a mi gusto. Y si esa no sale, será otra. No pienso parar.

Sin duda, la cámara forma parte de mí ya, y son muchas las veces que pienso, tengo que venir a hacer fotos aquí. Otra cosa es ir y volver a ver lo que me llamó la atención del lugar. A veces es tan solo la luz o el momento. Lo efímero, el instante que tras apenas unos segundos pasa para siempre. Solo si has estado atento lo has visto y con suerte capturado. Esa fotografía me apetece mucho ahora. Si me ves por la calle, sonríe porque estaré en mi salsa y saldrás mejor en la foto.

Y cómo no, seguiré poniendo una palabra tras otra en mis relatos. Tengo varios en el tintero o esbozados en mis libretas. Se me acumulan las palabras, los días, la vida. Tanto por contar.