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Tarta de vainilla

Tarta de vainilla

He preparado esta tarta de vainilla varias veces y siempre la he dejado desnuda, es decir, dejando el bizcocho a la vista. Quería probar a cubrirla y me puse a experimentar un poco. Lo bueno es que con el sabor y textura que tiene se presta a todo.

Personalmente la prefiero sin cubrir porque el bizcocho me chifla.

  • Ingredientes

    • Para el bizcocho
    • 4 huevos L
    • 245 g azúcar blanco
    • 230 g aceite de girasol
    • 230 g leche entera
    • 360 g harina de trigo
    • 14 g levadura química
    • 1,5 cdta. pasta vainilla
    • 1/2 cdta. sal
    • Para la crema
    • 400 ml nata 35%
    • 200 g mascarpone
    • 120 g azúcar glas
    • 1 cdta. pasta de vainilla
    • 5 g gelatina neutra*
    • 30 g agua*

* opcional

  • Raciones: 12 a 16

  • Duración: 1,5 h más decoración

  • Dificultad:

 

Elaboración

Indicaciones previas para el bizcocho

Para preparar esta delicia de tarta de vainilla, vamos a empezar por el bizcocho. Necesitas que los huevos estén a temperatura ambiente y la leche templada. Tamiza la harina con la levadura química (polvos de hornear). Pesa el resto de ingredientes.

Te recomiendo que al menos uses dos moldes de 18 cm de diámetro desmoldables. Ideal sería tener 3, pero ya con dos podemos hacer los bizcochos y cortarlos. Las opciones están ahí. Tú eliges.

Uso una batidora Kitchen Aid con el globo, pero se puede hacer perfectamente con una batidora de mano con varillas.

Bizcocho

Engrasa los moldes con mantequilla y espolvorea harina sacudiendo el exceso, o usa espray.

Enciende el horno a 180ºC calor arriba y abajo.

Comenzamos batiendo los huevos a velocidad media hasta que estén espumosos. Son unos 5 minutos de batido aproximados. Añade el azúcar poco a poco y bate un minuto más.

Baja la velocidad al mínimo y añade en un hilo el aceite. Haz lo mismo con la leche y añade la vainilla.

A continuación incorpora la mezcla de harina y polvos de hornear tamizada y la sal. Bate a velocidad baja hasta que se integre todo. Nos llevará apenas dos minutos.

Vierte la masa en los moldes engrasados, intentando repartirla bien. Mételos en el horno, posición dos (centrada) desde abajo con calor arriba y abajo. Según hayas usado dos, tres o cuatro moldes, el tiempo varía. En mi caso, con dos moldes de 18 cm fueron necesarios 35 minutos.

Recuerda no abrir nunca el horno antes de que haya pasado al menos la mitad del tiempo previsto. Para comprobar que están hechos, pincha con un palillo o una brocheta cada bizcocho. Debe salir limpio.

Sácalos del horno, deja que reposen 10 minutos. Pasado ese tiempo, desmolda y deja que se enfríen por completo en una rejilla.

Indicaciones previas para la crema

Es fundamental que tanto la nata como el queso estén muy fríos. Recomiendo tenerlos en la nevera al menos 24 horas y meterlos en el congelador 20 minutos antes de preparar la crema.

Tamiza el azúcar glas.

En la lista de ingredientes se indica usar gelatina neutra en polvo. No es imprescindible pero ayuda a dar consistencia a la crema, sobre todo cuando hace calor, aunque la tarta hay que conservarla en la nevera hasta su consumo.

Para prepararla prefiero usar la batidora de varillas.

Crema

Comenzamos ya con la crema de vainilla. En un vasito echa el agua y la gelatina para que se hidrate. Remueve y deja que repose entre 5 y 10 minutos.

Para usarla tenemos que derretirla en el microondas y esperar que se temple, así que hazlo antes de seguir.

En un bol batimos el queso a velocidad alta hasta que deje de estar apelmazado. Añadimos la nata y batimos hasta que empiece a montarse, momento en el que incorporamos el azúcar tamizada y batimos un minuto suave con cuidado de no terminar cubiertos de azúcar. Añade la vainilla.

Importante. Llegados a este punto vamos a verter la gelatina que estará derretida y templada. Para ello echaremos un hilito del líquido entre las varillas para que no se hagan grumos. Batimos hasta que se monte. Ojo con pasarse que se nos corta y habría que volver a empezar.

Una vez lista, la tapamos y a la nevera.

Indicaciones previas para el montaje de la tarta de vainilla

Necesitamos una base giratoria para poder cubrirla, una espátula, manga pastelera, paciencia y espacio en la nevera para meter la tarta.

Corta la parte superior de los bizcochos para quitarles la barriga y que queden planos. Corta los bizcochos por la mitad para obtener las cuatro capas que necesitamos.

Sobre una base plana, pon tres puntos de crema y encima el primer bizcocho. ¿Cuál? Pues una de las dos bases, la otra va en la parte superior, así que ahora coge la menos perfecta de las dos.

Para echar la crema, la manga pastelera ayuda a que sea más uniforme, así que te recomiendo que la uses. Cubre dibujando una espiral. Hazlo así con los demás pisos y en el último, pon la base que reservamos pero del revés para asegurar que quede liso.

Con esto ya tenemos la tarta montada. Cubre con una fina capa de crema, lo que se conoce como ‘cubremigas’. Echa un poco de crema en zigzag en los laterales de la tarta y con ayuda de la espátula repártela hasta cubrir ligeramente. Guarda en la nevera 30 minutos.

Echa otra capa con más cantidad de crema y alisa. A partir de este momento lo que nos falta es la decoración que quieras hacer. Esta vez, hice una ganaché de chocolate blanco para decorarla con los goterones. 30 g de nata y 90 g de chocolate blanco. Calienta la nata, viértela sobre el chocolate y mezcla. Deja enfriar un poco. Necesitamos que esté algo espesa pero que caiga. Cubre la parte superior y haz las gotas una a una en el borde.

Esta foto es de la misma tarta de vainilla pero solo con dos capa, un montón de crema en medio y en la parte superior. Queda muy bonita así sin cubrir, pero la cantidad de crema te recomiendo que no sea tanta porque al comerla se hace más pesada.

Lo ideal sería hacer 3 o 4 capas de bizcochos y usar manga para que la crema vista quede con formas bonitas.

Notas

La receta original es de Pamela de 'Quiero cupcakes'. En este vídeo suyo prepara el bizcocho para hacer otra tarta, pero te puede ayudar a ver el proceso e inspirarte para decorarla.

 

Helado de vainilla sin huevo

Helado de vainilla sin huevo

Sé que el otoño ya está aquí, pero como aún hace calor te animo a disfrutar de un helado de vainilla sin huevo. Además, por un lado el verano volverá y por otro, en el hemisferio sur ha empezado la primavera, así que ya estarán pensando en helados. 

Para lo que me gusta y lo que he tardado en hacerlo en casa. ¡Ahora ya no me pararán! Ya llevo tres sabores: vainilla, chocolate y café. Los clásicos que siempre gustan. Con estas cantidades se obtiene al final un litro.

Traigo no solo el helado de vainilla sin huevo sino también el de chocolate y el azúcar invertido para que obtengas un mejor resultado. 

  • Ingredientes

    • 250 g de leche entera
    • 250 g de nata líquida para montar
    • 250 g de leche evaporada
    • 85 g azúcar blanca
    • 25 g azúcar invertida
    • 20 g maicena
    • Un pellizco de sal
    • 1 cucharadita de pasta concentrada de vainilla
  • Raciones: 8 -10

  • Duración: 30 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Disolvemos la maicena en unos 100 g de la leche. Es importante que no queden grumos. Reservamos.

Echamos en un cazo grande el resto de la leche junto al resto de ingredientes. Ponemos a fuego medio y mezclamos. Añadimos la maicena disuelta y removemos continuamente para que no se nos pegue. Hay que dejar hervir. Aviso que tardará media vida, pero al final, hierve. Lo dejamos un par de minutos y retiramos del fuego. Tapamos hasta que enfríe, momento en el que podemos meter en la nevera. Lo ideal es que esté toda la noche.

Al día siguiente o al cabo de unas 10 horas podemos meterlo en la heladera, que es mi caso. Si no tienes heladera, pues toca el proceso manual de congelador unos 30 minutos y batido a mano, que repetiremos hasta lograr la textura cremosa.

Helado de chocolate

Helado de chocolate

La modificación de ingredientes es sencilla, solo la mitad de vainilla y de chocolate necesitas 120 g de chocolate de postre al gusto, es decir de 50% o 70% de cacao y 10 g de cacao en polvo. Derrites el chocolate al baño maría o al microondas y lo añades cuando el resto de ingredientes hiervan junto con el cacao en polvo. Mezclas y dejas que hierva. 

Ojo con el azúcar en el caso de usar chocolate muy amargo. Es posible que necesites un poco más. 

Azúcar invertido

El uso del azúcar invertido se justifica porque ayuda a que cristalice mucho menos. Es muy fácil de hacer y se nota la diferencia en la textura del helado. Para prepararlo necesitamos 350 g de azúcar blanca, agua y los sobres de gaseosas para repostería.

En un cazo echamos el agua, el sobre de acidulantes o ácido tartárico (el blanco, si tienes los de Mercadona) y el azúcar. Mezclamos y dejamos hervir. Retiramos del fuego y dejamos enfriar hasta los 50 grados. Si no tienes termómetro deja pasar 15 minutos. Añadimos el sobre del gasificante (el morado) removemos y listo. Una vez frío hay que guardarlo en un bote hermético y oscuro.

Un día completo, ¿no te parece?