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Tarta fría de queso

Tarta fría de queso

Sé que la tarta fría de queso es una clásica archiconocida, pero aún así quiero contarte cómo la hago yo. Hay muchísimas versiones pero la particularidad de esta es el toque de la gelatina de limón. Además no lleva azúcar añadida y créeme que no la necesita. Así que si quieres una apuesta segura y sin horno, esta es tu receta.

  • Ingredientes

    • 400 ml nata líquida
    • 400 g queso de untar
    • 200 g agua
    • 1 sobre gelatina de limón
    • 110 g mantequilla
    • 200 g galletas maría
    • 250 g mermelada de arándanos
  • Raciones: 10

  • Duración: 15 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Para hacer esta tarta fría de queso necesitamos un molde redondo desmontable. La receta es para uno de 24 cm de diámetro.

Comenzamos con la base que es de galletas. Para ello uso la batidora de mano con su triturador, consiguiendo así que se hagan polvo. Luego añadimos la mantequilla a punto pomada a las galletas trituradas y lo mezclamos bien a mano hasta que la masa quede homogénea. La extendemos en el fondo del molde y presionamos suavemente.

En un bol echamos la nata líquida muy fría y batimos bien para que el resultado sea cremoso. Añadimos el queso en crema y mezclamos asegurándonos que no queden grumos.

Ponemos 200 g de agua a hervir. Cuando lo haga, retiramos del fuego, añadimos el sobre de gelatina de limón y lo disolvemos bien. Una vez disuelto lo incorporamos al bol con la nata y el queso, batimos todo hasta conseguir una mezcla homogénea.

Finalmente vertemos en el molde y guardamos en la nevera para que cuaje bien. Si puedes déjala toda la noche o al menos 6 horas. Mete también la mermelada a enfriar.

Una vez bien fría, con cuidado, echamos la mermelada por encima. Personalmente prefiero la de arándanos, pero puedes poner fresa, frambuesa o cerezas, por ejemplo.

Ya solo queda desmoldar y servir, aunque está más rica un día después de ponerle la mermelada que recién hecha. ¡Que la disfrutes!

Corte de Tarta de chocolate

Tarta de chocolate

Cuando pienso en tarta de chocolate, este es el sabor y la textura que espero. Por fin la he encontrado. Es una tarta densa y con sabor de verdad a chocolate. Toda de chocolate, hoy nada de mezcla de sabores.

Te recomiendo leer toda la receta para que decidas qué molde utilizar antes de meterte en faena.

 

  • Ingredientes

    • Para el bizcocho
    • 350 g panela
    • 195 g harina de trigo
    • 85 g cacao en polvo
    • 5 g levadura
    • 10 g bicarbonato de sodio
    • 4 g sal fina
    • 2 huevos M
    • 240 g leche entera
    • 120 g aceite vegetal
    • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
    • 240 g agua hirviendo
    • Para la crema
    • 175 g mantequilla
    • 115 g cacao en polvo
    • 300 g azúcar en polvo
    • 120 g leche entera
    • 1,5 cucharadita de extracto de vainilla
  • Raciones: 10

  • Duración: 2 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Empezamos con el bizcocho

Enciende el horno a 180°C. Engrasa el molde con spray antiadherente o mantequilla y cacao. Aquí puedes optar por usar tres moldes y hacer los tres bizcochos ya separados o uno solo y luego cortarlo. Yo usé uno de 18 cm de diámetro y 9 cm de alto.

Comenzamos echando en un bol el azúcar y los siguientes ingredientes tamizados: harina, cacao, levadura y bicarbonato. Mezclamos.

Ponemos el agua al fuego hasta que hierva.

Mientras tanto vamos añadiendo al bol y batiendo: la sal, los huevos ligeramente batidos, leche, aceite y la vainilla. Batimos todo junto a velocidad media unos 2 minutos.

Ahora con cuidado agregamos el agua hirviendo y removemos con una varilla manual porque la masa es muy líquida y aún a velocidad baja te puede salpicar y quemar.

Siguiente paso: el molde

Un detalle importante: la masa que vamos a obtener es muy líquida, así que si usas un desmoldable, asegúrate que no tenga fugas. Idea: coloca papel de hornear en la base y luego coloca el aro. De ese modo los pequeños escapes quedan cerrados.

Vertemos la mezcla en el molde e introducimos en el horno que ya debería estar caliente. Segunda posición desde abajo, media baja, durante 75 minutos a 180°C. Si utilizas tres moldes el tiempo se reduce a 30 minutos. Para comprobar que está hecho, pinchamos en el centro con un palillo largo y si sale limpio, podemos sacarlo del horno.

Esperamos 10 minutos y desmoldamos, dejando que se enfríe por completo en una rejilla.

Pastel de chocolate

Preparamos la crema para el relleno y cobertura

Para hacer la crema necesitamos la mantequilla a punto pomada. La echamos en el bol junto con el cacao y batimos. Añadimos alternativamente el azúcar en polvo tamizada varias veces y la leche; esto es azúcar, leche, azúcar, leche y azúcar. Mientras más se bata menos notaremos los cristales de azúcar al comer, así que no tengas prisa. Por último añadimos la vainilla.

Montamos la tarta de chocolate

Con el bizcocho ya frío hacemos dos cortes para tener nuestras 3 capas de pastel. Coloca la base y añade una generosa capa de crema, extiéndela y repite el proceso. Finalmente para la decoración exterior algo muy sencillo, solo tienes que cubrir la tarta y con una cuchara dar toques para conseguir el aspecto de la foto.

Una vez acabada guárdala en la nevera y, ¡que la disfrutes!

 

Tarta asesina

Tarta asesina

Halloween parece que ha venido para quedarse y cada vez tiene más presencia por todas partes. Yo me he rendido y he ideado una tarta para la ocasión, la tarta asesina muahahaha. Ha sido muy divertido pensarla y buscar la forma de hacerla sin demasiada complicación. No te asustes por la extensión de la receta, es que viene todo explicado.

Es una cara malvada que devora sin compasión a los hombres de jengibre, quienes atrapados entre sus fauces están perdidos. La sangre cae y cuerpos despedazados cuelgan ya sin vida. A medida que la iba haciendo se me ocurrían más cosas pero eso ya será para otra ocasión. Me lo he pasado pipa, eso te lo aseguro. 

La tarta en esencia es una red velvet con frosting de queso. Las galletas son de jengibre y la sangre es sirope de fresa. Son elementos comunes así que manos a la obra.

  • Ingredientes

    • El bizcocho
    • 300 g harina
    • 250 ml leche entera
    • 2 cucharaditas de zumo de limón
    • 200 g panela o azúcar moreno
    • 120 ml aceite de girasol
    • 2 huevos L
    • 1 cdta. extracto de vainilla
    • 2 cucharadas cacao en polvo sin azúcar
    • colorante en gel rojo
    • 1/4 cdta. sal
    • 2 cucharaditas vinagre blanco
    • 1 cucharadita bicarbonato
    • La cara
    • 80 g chocolate de cobertura
    • 30 g nata líquida
    • Frosting de queso
    • 40 g mantequilla
    • 75 g azúcar glass
    • 100 g queso de untar
    • Galletas de jengibre
    • 400 g harina de trigo
    • 65 g panela
    • 85 g miel
    • 1 huevo L
    • 115 mantequilla
    • 1 y ½ cucharadita de jengibre
    • ¾ cdta. canela polvo
    • media cdta. clavo polvo
    • ¼ cdta. bicarbonato
    • pizca de sal
    • sirope de fresa
  • Raciones: Tarta 8

  • Duración: 4 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Antes de comenzar con los pasos a seguir, un detalle que se omite con frecuencia y que para mí es importante: la medida del molde utilizada es de 18 cm de diámetro. Tengo dos y los cocino a la vez. Es cierto que los bizcochos quedaron bajitos, pero olvidé el truco del paño mojado rodeando cada molde, aunque al final me gustó la forma. Si quisieras una tarta más alta tendrás que incrementar proporcionalmente los ingredientes o usar un molde de 15 cm. Aviso que como ya es habitual, tiene mucha menos azúcar que otras recetas que puedas encontrar.

Respecto a la duración en la elaboración, yo lo hice todo en dos días. El primero los bizcochos y la crema. El segundo las galletas y el montaje.

En los ingredientes indico leche y limón. Realmente debería ser buttermilk pero como no lo encuentro esta es la alternativa más sencilla. Echamos en un vaso la leche y el limón para que se corte. Se quedará grumosa al cabo del rato, es así como se emplea.

Los ingredientes a temperatura ambiente salvo que se diga lo contrario.

Bizcocho

Enciende el horno a 180°C. Prepara el molde o moldes que vayas a usar con spray antiadherente o el clásico de mantequilla y harina para que se desmolde con facilidad.

Vamos a empezar pensando y tamizando la harina junto con el cacao. Pesamos el resto de ingredientes. La he preparado en una KitchenAid, pero con las varillas de repostería del brazo de cocina se puede hacer sin problema. Batimos los huevos para que espumen. Añadimos el azúcar y seguimos hasta tenerla integrada y algo cremosa. Incorporamos el aceite y extracto de vainilla. Batimos.

Es el momento de añadir un tercio de los ingredientes secos, pero mezclamos lo justo para que se integre. Echamos la mitad de nuestro buttermilk casera, otro tercio de harina, el resto de la buttermilk y el resto de lo tamizado. Te recomiendo no sucumbir a la tentación de echar más cacao porque se oscurecerá demasiado y el rojo no se verá. Añadimos el colorante. No indico cantidad porque realmente la pongo a ojo, lo siento. Si quieres un referente puedo decirte medio garbanzo. Lo mezclo bien y repito la operación si veo que le falta color. Tampoco queremos que se quede rojo radioactivo, pero bueno, es un color, así que al gusto.

Con el horno ya caliente y todo listo, mezclamos el bicarbonato y el vinagre. Harán espuma y de inmediato lo añades a la masa. Remueves un poco, vuelcas en el molde y al horno. Tiene que ser rápido porque eso es lo que hará que nuestro bizcocho suba. Si te fijas no hay levadura en los ingredientes y ese es el motivo.

Baja la temperatura a 170ºC y deja que se hornee. En mi caso, como eran dos moldes los tuve 25 minutos. Si lo haces en uno te llevará un poco más. Probablemente unos 35 minutos. Recuerda no abrir el horno como mínimo hasta pasados 20 minutos. Pincha con un palillo y tiene que salir limpio. Una vez hechos espera 10 minutos y luego desmolda con cuidado. Pásalos a una rejilla hasta que enfríen por completo.

La cara

Cuando estén fríos puedes cortar la barriga del bizcocho. Yo corté solo parte de las barrigas y con una de las tapas hice la cara. Recorté la boca y le di al resto un baño en chocolate.

Derrite el chocolate al baño maría, luego añade la nata, remueve y deja que baje la temperatura. Luego puedes echarlo por encima de la cara, preferiblemente sobre una rejilla que deje que gotee el exceso.

Reserva y a la nevera.

Frosting

Vamos ahora con el frosting. Batimos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que sea cremosa, añadimos el azúcar glass tamizado y batimos hasta que se integren bien. Luego incorporamos el queso de untar que debe estar frío. Una vez lograda una crema uniforme podemos rellenar nuestra tarta, con proporcionalidad al ancho del bizcocho, que la crema es deliciosa pero no conviene excederse.

Se conserva en la nevera.

Galletas de jengibre

Galletas

Pondré la receta también de forma individual para cuando las vayas a repetir, pero hoy va todo en bloque.

Comenzamos tamizando la harina y las especias. Batimos la mantequilla con la panela o azúcar morena hasta lograr un masa esponjosa. Añadimos el huevo batido y batimos suave hasta que se integre. Incorporamos la miel logrando ya una crema y a mano mezclamos lo tamizado. Lograremos una bola uniforme que no amasaremos más. Recomiendo dividir la masa en 6 partes, aplanarlas y meterlas en la nevera envueltas en film transparente.

Enciende el horno a 180ºC.

Es importante que la masa esté fría para que al cortarla no se desmigaje. Espera por lo menos una hora antes de sacar uno de los paquetes. Lo mejor es que la extiendas sobre un papel de horno y la cubras con papel film para que no se pegue y poder levantar bien las galletas. Extiende masa, corta con el molde de la galleta y colócala sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno o lámina de silicona.

Con estas galletas estrené mi rodillo con anillos de grosor y usé el de 3,2 mm, una maravilla, la verdad. Intenta que la masa tenga un grosor uniforme para que todas las galletas se hagan por igual.

Con el horno ya caliente a 180ºC, mete la primera bandeja de galletas con calor arriba y abajo durante 10 minutos. Sácalas y colócalas sobre una rejilla para que se enfríen. Repite el proceso con el resto de la masa. Con las cantidades de la receta salen un montón de galletas, unas 50 calculo. El tamaño de mi cortador es de 9 cm.

Los recortes y deformaciones de las galletas de la tarta asesina hay que hacerlos antes del horneado.

Montaje
Tarta asesina
Tarta asesina

Hecho ya todo solo queda montar la tarta. Echamos un poco de frosting sobre la parte superior y colocamos la cara. Los ojos y las cejas son de frosting dibujados con manga pastelera. 

Clava los trozos de galletas elegidos en la boca y otros en los laterales pegándolos con un poco de frosting. Por último con sirope de fresa tendrás la sangre. Echa en la boca y hazle unos churretes por los muñecos.

Ahora da palmas como yo porque, ¡por fin se acabó! Lo mejor es que está buenísima y queda muy graciosa en la mesa. Consérvala en la nevera.

 

Tarta fría de plátano

Tarta fría de plátano

A veces los plátanos maduran más rápido de lo que los comes. El batido es una rápida forma de darles salida pero yo quería una tarta. Busqué por muchas webs pero no encontré algo como lo que tenía en la cabeza: una tarta fría de plátano.

Visto el éxito me decidí a cambiar una receta clásica, de esas que hacía con mi madre. Aquí el resultado. No puedo estar más contenta.

Como la hice de prueba preparé solo la mitad y es lo que indico en los ingredientes, no me gusta poner lo que no he hecho. Dividí la receta original y debería funcionar igual si la doblas. El molde usado es de 17 cm.

  • Ingredientes

    • 1 huevo
    • 70 g azúcar
    • 1 yogur de limón
    • 5 plátanos
    • 60 g aceite de oliva suave
    • 90 g harina de trigo
    • 1 cucharadita de pasta de vainilla
    • pan rallado
    • mantequilla
  • Raciones: 8

  • Duración: 1,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Empezamos por el final, engrasamos el molde y añadimos pan rallado, no harina. Encendemos el horno a 180oC.

Para la masa, comenzamos mezclando en un bol el huevo, el azúcar y el yogur. A continuación 3 de los plátanos en trozos para facilitar que se trituren bien. Luego mezclamos el aceite y añadimos la harina que removemos para integrarla. Añadí la vainilla en lugar el chorrito de whisky que indicaba en la receta porque me apetecía más. Lo dejo a tu elección o incluso añade los dos.

Vertemos la masa en el molde y adornamos con finas rodajas de los otros 2 plátanos. Yo dibujé una espiral pero tú puedes cubrirla toda, con más plátanos, o dejar hacer a tu imaginación y tu maña.

En el horno entre 45 y 60 minutos a 180oC, con calor arriba y abajo en la segunda posición desde abajo, pero recomiendo pincharla y comprobar que sale limpio. Si no es así, déjala más tiempo y si se está dorando demasiado tápala con aluminio o papel de horno.

Ahora toca dejarla enfriar para meterla en la nevera hasta el día siguiente. Particularmente la prefiero fría y sin nada más. Quizá para la próxima le añada canela. Te cedo el testigo y ya me cuentas. ¡A disfrutar!

Nota: no está de más recordar que la harina se añade tamizada y que es recomendable pesar y disponer de todos los ingredientes antes de comenzar. De este modo nos aseguramos que lo tenemos todo, que no olvidamos nada y que no paramos el proceso.

Tarta de calabaza

Tarta de calabaza

Siempre he sido una enamorada de los postres con zanahoria, pero en esta ocasión debo decir que tengo el corazón dividido tras probar esta tarta de calabaza. No sé si serán las especias, la calabaza gigante que me regalaron, gracias Javier, o la ilusión de contarlo. Lo cierto es que está deliciosa.

Es posible que algunos al leer calabaza se regañen, pero el sabor que ofrece esta tarta de calabaza te lleva al paraíso. 

  • Ingredientes

    • 4 huevos L
    • 250 g azúcar
    • 300 g aceite suave
    • 310 g harina de trigo
    • 2 1/2 cdtas levadura química
    • 1 1/2 cdtas bicarbonato sódico
    • 1 cdta canela en polvo
    • ½ cdta clavo en polvo
    • 160 g puré de calabaza
    • La crema
    • 500 g queso de untar
    • 70 g azúcar glass
  • Raciones: 10

  • Duración: 2 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Prepararemos con unas 3 horas de antelación el puré de calabaza porque necesitamos que esté frío y pierda toda el agua posible antes de incorporarlo a la mezcla. Para guisar la calabaza usé la olla con la rejilla para hacerla al vapor, si cáscara ni semillas. La dejamos al fuego hasta que esté tierna, unos 10 minutos. Hacemos el puré y lo dejamos en un colador fino para que pierda el agua por lo menos una hora.

Preparamos todos los ingredientes, tamizamos la harina junto con los ingredientes en polvo y reservamos.

Encendemos el horno a 180º con calor arriba y abajo. También preparamos el molde. Usé el de 23 cm desmontable y pulvericé spray desmoldante.

Comenzamos a batir los huevos con el azúcar hasta que hayan blanqueado y estén espumosos. Incorporamos el aceite y seguimos batiendo. A continuación, los huevos uno a uno. Luego echamos la mezcla de harina y batimos lo justo para hacer una masa homogénea. Por último el puré que mezclaremos con movimientos envolventes ayudados de una espátula de silicona para repartirlo bien.

Truco

Para que la masa suba más homogéneamente, colocamos alrededor del molde un paño de cocina mojado.

Horneamos durante 50 minutos, sacamos y tras 10 minutos, desmoldamos. Dejamos enfriar completamente para cortar en capas con ayuda de la lira. Cuidado al mover las capas porque es delicado.

Para preparar el relleno, batimos 500 g de queso de untar con 70 g de azúcar glass. Con esa cantidad rellené dos capas. No quise hacer más ni cubrirla para que predominase el sabor del bizcocho que es espectacular.