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Natillas de chocolate

Natillas de chocolate

Toda la vida me han gustado las natillas, sobre todo cuando quedan espesas. Así que las de chocolate no iban a ser distintas. La textura es muy suave, casi parece mousse.

La receta de las natillas clásicas es de La cocina de Tesa y son las que he adaptado para hacer con chocolate. He usado uno 70% y he tenido que compesar el amargor del mismo con el azúcar. Si quieres usar uno con leche o con un porcentaje de cacao inferior, debes tenerlo en cuenta y reducir la cantidad de azúcar.

A modo de sugerencia, yo con un chocolate 55%  pondría 150 g de azúcar.

 

  • Ingredientes

    • 4 yemas de huevo L
    • 750 ml leche entera
    • 215 g azúcar
    • 40 g maizena
    • 200 g chocolate 70%
    • 1 cucharadita vainilla
    • 1 pizca de sal
  • Raciones: 6

  • Duración: 30 minutos

  • Dificultad:

 

Elaboración

Comenzamos y reservamos un vasito de leche para disolver la maizena.

Al fuego medio en un caldero ponemos el resto de la leche y el chocolate partido. Removemos para que se disuelva.

Por otro lado en la batidora, bien en la Kitchen Aid o con una de mano, ponemos las yemas con el azúcar para que espumen y blanqueen.

Una vez que el chocolate se ha derretido y está caliente, pero sin hervir, retiramos del fuego y lo vamos echando poco a poco a las yemas en la batidora que tendremos a velocidad baja. Disolvemos bien la maizena en la leche que reservamos para eliminar los grumos y se la añadimos a la mezcla anterior.

Incorporamos la vainilla y la sal. Pasamos todo a fuego medio nuevamente y no dejaremos de remover hasta que se espese al gusto.

Retiramos del fuego y servimos. Dejamos enfriar y guardamos en la nevera.

Esta vez te lo he puesto fácil, así que espero ver tus natillas.

Natillas de chocolate

 

trumisús o trufas de tiramisú

Trumisús, trufas de tiramisú

Esta receta de hoy, nace de un reto de varios blogueros para darle la vuelta a un postre. Se trata de crear a partir de una propuesta de unos de nosotros y con ciertos requisitos, un postre diferente. Algo así como una deconstrucción reconstrucción.

La primera vuelta que vamos a dar será al tiramisú, y debemos emplear para ello mascarpone, café y bizcochos de soletilla. De todo lo que se me ocurrió, esta es mi propuesta: unas trufas de tiramisú, a las que he bautizado como trumisús. Suaves y ligeras bolitas de crema de mascarpone con sabor a café y bizcochos sutiles, con un corazón de crema de cacao y redondeadas en cacao en polvo. ¿A que suena bien? Pues son muy fáciles de hacer y no requieren nada especial, así que lánzate a por ellas.

Como resultado del reto de tiramisú surgieron estas ideas tan variadas:

- Tartaletas en De flores comestibles  

- Gofres en Panes con garra 

- Helado en La cocina de Tesa

- Milkshake en Mi toque en la cocina

- Polos en El zurrón de los postres

- Repostería con emoción  presentó un Trifle

- Y mis Trumisús: trufas de tiramisú, de las que tienes la receta a continuación.

 

 

Elaboración

  1. Saca el mascarpone un rato antes de la nevera para que se ablande.

Trituramos los bizcochos de soletilla hasta lograr un polvo fino. Reservamos.

Mezclamos el mascarpone con el azúcar con ayuda de una espátula. Añadimos el café soluble y seguimos mezclando. Solo hace falta remover con movimientos envolventes un par de minutos en total. Añadimos los bizcochos en polvo y unificamos la mezcla.

Como hace calor,  es aconsejable meterlo en la nevera durante unos 20 minutos.

Pasado ese tiempo la masa estará fría y nos permitirá trabajarla mejor. Coge porciones iguales de masa, puedes pesarla si eres como yo y no logras hacer dos iguales, y forma bolitas. Cada una pesó 15 g en mi caso. Coloca un film transparente o papel de horno sobre un plato para que no se peguen las bolas de masa.

Una vez tengas todas las bolas, déjalas en la nevera otros 20 minutos.

Para rellenarlas con la crema de cacao se me ocurren dos opciones:

1. ponerla en una manga pastelera con una boquilla redonda de para rellenar las trumisús con cuidado pinchando por debajo.

2. puedes hundir un poco el centro de la bolita, rellenar y cerrar con cuidado. Bolea con cuidado si ha perdido la forma.

Cuando acabes con todas, déjalas en la nevera otro rato.

Finalmente, echa un par de cucharadas de cacao en polvo en un cuenco y mete una a una cada bolita para que se impregne; cógela y sacúdela para eliminar el exceso. Así tendrás unas deliciosas trumisús lista para comer.

Se conservan en frío.

Notas

* Hice los bizcochos de soletilla de café por capricho. No hace falta que te compliques tanto y prepara las trumisús con galletas compradas que tienen nombres varios según el país, en Italia savoiardi. 

** Tras cada fase las he tenido que meter en la nevera porque hacía calor y la crema se vuelve pegajosa. Si no es tu caso, puedes hacerlas del tirón y en media hora las tendrás listas.

El nombre, trumisú, surge porque ya puestos a idear una elaboración siento la necesidad de ponerle nombre y ese fue el que se me ocurrió combinado trufas y tiramisú: trumisús.

Tarta opereta

Tarta Opereta

Hace unas semanas preparé una Tarta Ópera que me gustó más de lo que esperaba. Me sedujo bastante el concepto de las capas finas de diversos sabores. Así que desde entonces llevo con la idea de hacer algo del estilo y aquí está lo que ideé, la 'Tarta Opereta'.

Tiene elementos comunes como son el bizcocho gioconda, que me parece una delicia, y la ganache de chocolate. La receta es larga y para que no te pierdas iré dando los ingredientes de cada capa junto con su elaboración. También es importante el orden en el que preparamos todo; de hecho se empieza por la última capa, el glaseado espejo.

Hay elaboraciones que he seguido tal cual de su creador y como están incluso con vídeo prefiero que lo veas directamente del autor. Te lo iré enlazando para que se te abra en otra ventana y no te pierdas.

Lo ideal es preparar en un día el glaseado y el bizcocho, para el siguiente hacer el resto y montar la tarta.

Un detalle importante es que necesitamos un molde sin base, solo el aro, para montar la Tarta Opereta. En esta ocasión usé tres distintos: uno redondo de 12 cm de diámetro, uno de corazón de 9 cm y otro corazoncito de 5 cm, del que pude hacer dos. Si no quieres complicarte tanto puedes hacer una sola pieza de 20 x 12 cm con la plancha de bizcocho indicada.

  • Elaboraciones

    • Glaseado espejo
    • Bizcocho gioconda
    • Jarabe de fresas
    • Crema de fresas
    • Ganache de chocolate negro
    • Impermeabilizador
  • Raciones: 8

  • Duración: 2 días

  • Dificultad:

Elaboración

Primera elaboración: glaseado espejo rojo

Para el glaseado he seguido los pasos de este vídeo de Bavette-Gastronomia

Ingredientes

50 g agua
100 g azúcar blanco
100 g azúcar invertido
65 g leche condensada
100 g chocolate blanco
6 g gelatina
colorante rojo

Te recomiendo ver el vídeo. Los pasos, brevemente, son:

Hidratar las láminas de gelatina primero en agua fría y luego echarla en 36 g de agua caliente.

En un cazo ponemos agua, azúcar invertido y azúcar, hasta alcanzar los 103ºC.

Añadimos la mezcla a la leche condensada y batimos.

Echamos inmediatamente el chocolate y mezclamos bien.

Incorporamos la gelatina disuelta en el agua caliente. Batimos hasta que no queden grumos.

Por último echamos el colorante poco a poco hasta conseguir el color deseado.

Colamos y guardamos en una jarra en la nevera hasta el día siguiente para que espese. Para usarlo lo iremos calentando, poco a poco, en el microondas y batiendo enérgicamente hasta alcanzar los 30ºC y sin grumos.

Segunda elaboración: bizcocho Gioconda 25 x 39 cm, en bandeja de horno

Ingredientes para esa plancha de bizcocho que no es el tamaño de la tarta.

3 huevos M temperatura ambiente
105 g azúcar glas
105 g almendras molidas (harina de almendras)
2 claras M
pizca de sal
17 g harina de trigo
17 g mantequilla sin sal derretida

Este bizcocho es también de Ettore Cioccia y creo que no volveré a hacer el genovés en la vida conociendo este. Lo he adaptado al tamaño de la bandeja del horno.

Encendemos el horno a 180ºC para calentarlo.

Comenzamos poniendo los huevos en el recipiente de la batidora, añadimos el azúcar y laharina de almendras. Batimos hasta obtener una mezcla espumosa que doble su volumen. Reservamos.

En un bol batimos las claras de huevo con una pizca de sal a punto de nieve bien firmes.

Tamizamos la harina sobre la mezcla reservada y con una espátula de silicona suavemente unificamos. Le incorporamos suavemente las claras montadas, y por último la mantequilla derretida.

Colocamos un papel vegetal sobre la bandeja a usar y vertemos la masa extendiéndola de manera que nos quede uniforme, por un lado para una cocción uniforme, y por otro para que las capas nos queden iguales. Dejamos de 10 a 15 minutos en el horno, hasta que esté hecho y tenga un poco de color.

Sacamos del horno, y colocamos boca abajo con cuidado sobre otro papel vegetal para poder despegarlo. Deja unos minutos antes de proceder y luego deja enfriar por completo antes de manipularlo.

Una vez frío, cortamos los tres trozos de bizcocho que necesitamos para las capas de la Tarta Opereta. Tanto si haces una tarta o cortas con moldes diferentes, asegúrate de conseguir tres capas de cada uno. Si alguna no te sale completa puedes formarla con dos piezas y esa capa colocarla en segunda posición al montarla. No se va a notar.

Tercera elaboración: crema de fresas

Ingredientes

500 g fresas
120 g azúcar blanca
125 g mascarpone
125 g nata para montar muy fría
4 hojas de gelatina neutra (8 g)

Lavamos las fresas y les quitamos el tallo verde. Cortamos en 4 y ponemos en un cazo junto con 120 g de azúcar a fuego medio.

Hidratamos la gelatina en agua fría.

Dejaremos las fresas al fuego removiendo a ratos durante unos 12 minutos. Es suficiente con que se ablanden. Reservamos 4 cucharadas del almíbar de fresas antes de batirlas para el sirope. Batimos, colamos y añadimos la gelatina escurrida. Removemos para que se disuelva bien sin dejar grumos. Dejamos que se temple.

Batimos el mascarpone y añadimos las fresas batidas coladas por dos veces. En otro bol, semi montamos la nata y añadimos a la mezcla de fresas y mascarpone. Con una espátula de silicona y con movimientos envolventes unificamos la mezcla. Reservamos en la nevera.

Cuarta elaboración: jarabe de fresas

Ingredientes

200 g cava rosa
almíbar de fresas reservado

Mezclamos y ponemos todo en un cazo a fuego medio durante unos 10 minutos. Apartamos, pasamos a un bol y dejamos que se enfríe antes de usarlo.

Quinta elaboración: ganache de chocolate negro

Ingredientes

160 g chocolate negro
160 g nata
40 g mantequilla sin sal
15 ml de cava rosa

Troceamos el chocolate negro pequeño y lo ponemos en un bol. En un cazo calentamos la nata y la vertemos sobre el chocolate. Con una espátula removemos hasta que el chocolate se funda y tengamos una textura homogénea. Añadimos el cava y mezclamos. Por último se incorpora la mantequilla cortada en dados y mezclamos hasta que se integre. Reservamos.

El ganache se volverá espeso con el paso del tiempo. Si no puedes extenderlo fácilmente mételo unos 10 segundo en el microondas, remueve y comprueba si así te sirve. Repite la operación en tantas breves.

Sexta preparación: impermeabilización

Ingrediente

70 g chocolate negro

Derretimos el chocolate y con un pincel cubrimos una de las capas de bizcocho. El chocolate se endurecerá lo que le dará un punto crujiente a la base de la masa e impedirá que el bizcocho se deshaga con lo que añadiremos.

Y por fin, ¡montamos la Tarta Opereta!
Corte de la tarta opereta
Corte de la Tarta Opereta

En el molde que vamos a montar la Tarta Opereta ponemos en primer lugar la capa de bizcocho con chocolate hacia abajo. Con ayuda de un pincel la emborrachamos con el jarabe que ya estará frío.

Echamos una capa de crema de fresa y la extendemos rellenando toda la superficie. Debe quedar fina y uniforme.

Ponemos ahora la segunda capa de bizcocho que también emborrachamos de jarabe. Apretamos ligeramente para que no queden huecos.

Añadimos una capa de ganache, que al igual que la de fresa debemos asegurarnos de cubrir toda la capa.

Toca ya la tercera capa de bizcocho, apretamos suavemente y emborrachamos bien de jarabe.

Echamos la última capa que será de fresa. Debe ser un poco más gruesa que las anteriores y debemos dejar lo más lisa posible pues de lo bien que quede dependerá que nuestro glaseado tenga un mejor acabado.

Metemos en el congelador entre 3 y 5 horas para asegurarnos que está bien frío y con consistencia para poder manipularlo sin que se desmorone.

Desmoldamos, colocamos una bandeja para poder recoger el glaseado y no ponerlo todo perdido, un molde más pequeño que nuestra tarta sobre el que la colocaremos y vertemos el glaseado rojo cubriendo bien toda la tarta. Recuerda que la tarta debe estar congelada y el glaseado a 30ºC. Dejamos que escurra y colocamos en una fuente en la nevera hasta que se descongele y poder disfrutar de todos sus sabores: en cada bocado saldrá la fresa, el cava, el chocolate suave...  Si te apetece como a mí darle una textura más, puedes decorar con unos dados de almendra. Conserva en la nevera hasta el momento de su consumo.

El resultado bien vale el tiempo invertido, pero tendrás que hacerla para comprobarlo.

Vasitos tres chocolates

Tres chocolates

Hoy traigo una de esas recetas facilonas: los tres chocolates. Me había resistido a prepararla porque no me resultaba interesante a pesar de las maravillas que contaban. Pues por fin la hice, primero en tarta y luego en vasitos. Prefiero la presentación individual aunque personalmente no es una receta que me vuelva loca, pero que eso no te desanime porque gustó a todos.

El proceso es el mismo en ambos casos, solo cambian las cantidades. Hice 8 vasitos de 125 ml con las cantidades indicadas. Si quieres preparar la tarta solo tienes que duplicarlas y usar un molde de 24 cm desmoldable.

  • Ingredientes

    • 150 g galletas de mantequilla con 1/2 cdta de sal
    • 30 ml leche
    • Primera capa
    • 100 g chocolate negro
    • 125 g nata líquida para montar
    • 125 g leche entera
    • 6 g cuajada en polvo
    • Segunda capa
    • 100 g chocolate con leche
    • 125 g nata líquida para montar
    • 125 g leche entera
    • 6 g cuajada en polvo
    • Tercera capa
    • 100 g chocolate blanco
    • 125 g nata líquida para montar
    • 125 g leche entera
    • 6 g cuajada en polvo
  • Raciones: 8

  • Duración: 45 min

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos preparando las galletas para la base. Para hacerlas polvo las metí en una bolsa con cierre zip y las aplasté con un rodillo. Las galletas son las de mantequilla que hago habitualmente, así que para que no quede demasiado mantecosa cuando las troceo solo añado leche para humedecerlas. Si utilizas galletas tipo digestive o prefieres unas maría clásicas, puedes derretir unos 30 g de mantequilla con sal para hacer la mezcla.

Echamos en cada recipiente una cucharada y aplastamos con el dedo.

Vamos ahora con la primera capa. Mezclamos 45g de leche con los 6 g de cuajada y removemos para eliminar cualquier grumo. Mi truco es usar un batidor de esos a pilas que espuman la leche, así en unos segundos me aseguro de no tener grumos. Si no lo tienes dedícale un par de minutos para deshacerlos con ayuda de una cuchara.

Ponemos un cazo al fuego con la nata y 80 g de leche. Dejamos que se caliente y añadimos el chocolate negro troceado. Removemos continuamente hasta que se derrita por completo. Incorporamos la cuajada disuelta en la leche y seguimos moviendo hasta que hierva. Esperamos dos minutos para dar tiempo a la cuajada.

Echamos dos cucharadas en cada vasito sin demorarnos porque empieza a cuajar rápidamente.

Siguientes capas

Lavamos los utensilios y repetimos el proceso con los otros dos chocolates. Así le das tiempo a que cuaje. Comprueba que haya espesado antes de echar la siguiente capa.

Cuando llenes los vasitos puedes jugar y añadir más o menos cantidad de cada chocolate para adaptarlo al gusto de los chocolateros que vayan a comerlo.

Si quieres preparar la tarta de tres chocolates, duplica las cantidades. Lo más importante es que cuando vayas a verter las sucesivas capas de chocolate uses un cucharón del revés y a baja altura, para que caiga suavemente y no se mezcle con la capa previa. Guarda en la nevera al menos 4 horas para que se enfríe bien. Desmolda y a disfrutar, pero en porciones pequeñas que no un postre ligero.

La receta en la que me inspiré es la del blog 'De flores comestibles' que ella prepara en Thermomix, por si prefieres hacerla con la maquinita.

 

Pastel de limón o lemon pie

Pastel de limón

Desde que preparé la crema de limón sin huevo tenía este pastel en mente, pero no encontraba el hueco para hacerlo. Ahora por fin lo he preparado y estoy encantada. Son tres elaboraciones y dos de ellas ya las tienes en el blog, pero te las cuento aquí adaptadas.

Las cantidades indicadas te permiten hacer una tarta de 18 cm y 6 tartaletas grandes (6 cm de base) como hice yo, o una tarta de 24 cm. Es importante que el molde sea o un desmoldable tipo tarta de queso o un pushpan.

El proceso para elaborarlo todo en una tarde sería:

Fase 1. Amasamos la base y guardamos en la nevera
Fase 2. Preparamos crema de limón
Fase 3. Horneamos la base base
Fase 4. Hacemos el merengue
Fase 5. Montamos el pastel

Te lo voy a indicar siguiendo ese orden.

  • Ingredientes

    • Para la base
    • 240 g harina de trigo
    • 50 g azúcar glas
    • 180 g mantequilla sin sal
    • pizca de sal
    • Crema de limón
    • 330 g zumo colado
    • 250 g azúcar blanca
    • 220 g mantequilla sin sal
    • 160 g agua
    • 50 h maicena
    • 4 cucharaditas de raladura de limón
    • 60 a 120 g leche condensada
    • 3 láminas gelatina neutra
    • Merengue italiano
    • 3 claras de huevo M
    • azúcar blanca
    • 1/2 cucharadita de cremor tártaro o limón
  • Raciones: 10 a 12

  • Duración: 4 horas

  • Dificultad: /i>

Elaboración

Fase 1

Comenzamos pesando y preparando los ingredientes de la masa quebrada para nuestras tartaletas, teniendo en cuenta que la mantequilla debe estar fría y la necesitamos cortada en dados. Tamizaremos la harina y el azúcar glas.

En un bol mezclamos a mano todos los ingredientes. Pasaremos de una mezcla harinosa a formar una bola. En ningún caso hay que amasar. Debemos frotar la mantequilla con la harina, vigilando que no se ablande en exceso. Si esto ocurre metemos el bol en la nevera unos 15 minutos. Según obtengamos una bola la envolvemos en film transparente y la guardamos una hora en la nevera.

Fase 2

Pesa todos los ingredientes del lemon curd. Para el zumo necesitarás unos 8 o 10 limones. Exprímelos y luego cuela el zumo. Disuelve la maicena en el agua y reserva.

Ponemos la mantequilla a fuego medio y esperamos que se derrita. Añadimos entonces el zumo de limón poco a poco sin dejar de remover. Incorporamos el azúcar del mismo modo. Mantenemos al fuego dos minutos para que se disuelva bien.

A continuación echamos la ralladura de limón. La maicena que reservamos la removemos antes de incorporarla a la mezcla porque se habrá ido al fondo. Sube un poco el fuego. Mezclamos todo bien y retiramos del calor cuando espese.

Solo nos queda añadir la leche condensada. Recomiendo ir probando hasta darle el punto deseado, para mí con 75 g estaba perfecta.

Las tres láminas de gelatina neutra las metemos en agua unos minutos, las escurrimos y ponemos en un bol grande. Poco a poco iremos echando la crema de limón y removiendo para que no queden trozos. Así hasta verter toda la crema. Reservamos.

Fase 3

Sacamos la masa de la nevera y la extendemos entre dos papeles sulfurizados. Aplanamos con ayuda de un rodillo dejando un grosor regular.

Unta el molde con espray antiadherente o mantequilla y harina. Enciende el horno a 160ºC.

Cubre el fondo del molde y los laterales con unos 4 cm de alto, aproximados. Mientras más uniforme sea mejor quedará.

Pincha con un tenedor la masa para evitar que suba. Hornea durante unos 30 - 45 minutos hasta que quede dorada. Otra opción para el horneado es cubrirla con papel de horno y colocar garbanzos encima para que aplaste la masa. En este caso se hornea la mitad de tiempo así cubierta y el resto retirando el peso para que cojan color. Yo lo hice pinchando la masa.

Sacamos y esperamos unos minutos antes de desmoldar. Cuidado que se rompe con facilidad. Dejamos enfriar en una rejilla.

Fase 4

El merengue preparado es el italiano y requiere control de temperatura para asegurarnos de tener el almíbar en el punto correcto.

Por un lado ponemos las claras con el cremor tártaro o el limón en un bol listas para montar cuando llegue el momento. Por otro lado, en un cazo echamos 50 g de agua y el azúcar. Si quieres puedes poner de azúcar el mismo peso que de claras, o 1,5 veces su peso. Eso lo dejo a tu gusto, en mi caso es 1:1, mismo peso de claras que de azúcar.

Controlamos la temperatura del almíbar y cuando llegue a 110ºC ponemos las claras a montar a velocidad rápida. Sin dejar de batir y una vez alcanzados los 117ºC podemos ir añadiéndolo despacio, en un hilo sin que toque las varillas ni las paredes. Seguiremos batiendo sin parar entre 10 y 15 minutos. El merengue se agarrará a las varillas y quedará brillante. Yo me adelanté y lo saqué antes de tiempo, no tengas prisa.

Si quieres todo el detalle sobre este merengue italiano aquí te dejo el enlace que seguí.

Fase 5

Ya tenemos la base fría. Solo nos queda rellenarla con la crema de limón y con ayuda de una manga pastelera o a cucharadas poner el merengue. Para darle el toque quemado usé un quemador de cocina o si no tienes, métela en el horno con el grill, pero no te despegues del horno.

Deja que se enfríe unos minutos y a la nevera. Una vez fría será un comer y, ¡no parar!

 

Bombones rellenos de mousse

Bombones mousse de chocolate

Me han regalado un molde para hacer bombones y estaba ansiosa por estrenarlo. Me he liado la manta a la cabeza y he preparado estos bombones mousse de chocolate.

El chocolate es todo un mundo y hay mucho por leer, pero yo me aventuré con la técnica del atemperado para hacer mis primeros bombones, que no serán de libro pero han quedado bien. Para rellenarlos hice la mousse de chocolate fácil de Paco Torreblanca y ha sido todo un acierto.

Como entiendo que el molde no es algo que tengamos habitualmente en casa pero quiero que tengas un postre rico por San Valentín, te cuento la mousse y por si acaso te da por hacer alguna decoración, también el proceso con el chocolate.

  • Ingredientes

    • Exterior
    • 100 g chocolate 70%
    • Relleno
    • 50 g chocolate 60%
    • 50 g nata líquida
    • 13 g nata líquida
    • 12 g leche
    • pizca de sal
  • Raciones: 15 bombones

  • Duración: 30 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Tenemos dos preparaciones distintas que hacer. Podemos empezar con la mousse de chocolate y mientras esta se enfría, preparar el bombón. Como cuestiones previas:

1. los ingredientes indicados son solo para los bombones y su relleno;

2. si duplicas la cantidad del relleno tendrás además para dos vasitos de mousse, pero mientras mantengas las proporciones puedes hacerte todo el que quieras;

3. el chocolate de cobertura del 70% quedará con un toque amargo pero lo compensamos con el de la mousse;

4. la nata debe estar muy fría para que monte mejor;

5. un termómetro, para mí es imprescindible por lo pronto.

Para la mousse

Necesitamos derretir el chocolate y dejarlo enfriar un poco. Mientras tanto, por un lado, calentamos ligeramente los 13 g de nata líquida con la leche y, por el otro, montamos el resto de la nata, es decir los 50 g.

Una vez hecho eso tenemos que mezclarlo, pero ojo con el orden y proceso:

Primero echamos un tercio de la nata con la leche tibia en el chocolate. Mezclamos bien. Añadimos el resto y volvemos a mezclar. Quedará un chocolate brillante. Incorpora la pizca de sal.

Ahora echamos una cucharada de la nata montada en el chocolate y suavemente lo mezclamos.

Por último en el bol que montamos la nata añadimos el chocolate y con movimientos envolventes unificamos la mezcla.

Así de sencillo tenemos una deliciosa mousse sin huevo lista para comer en cuanto se enfríe unas horas en la nevera. Ahora bien, esta misma elaboración podemos usarla para rellenar unos bombones, por ejemplo, que es lo que hice yo.

Lo único que tenemos que hacer es meterla en una manga pastelera para que sea más fácil rellenarlos.

Bombones rellenos de mousse de chocolate

Para los bombones

Si eres de los valientes y te has decidido por prepararlos verás que merece la pena. Para ello vamos a emplear la técnica del atemperado, pero  no hay que temer.

El atemperado consiste en derretir el chocolate hasta alcanzar cierta temperatura, enfriarlo y volver a subir solo un poco. No es difícil pero sí requiere toda nuestra atención y un termómetro, no te voy a engañar.

Fase uno: atemperado

Ponemos un bol, sin contacto con el agua, al baño María, con 2/3 del chocolate de cobertura que vayamos a usar. Lo dejamos que se derrita y alcance los 45ºC.

Retiramos del fuego y añadimos el tercio de chocolate que reservamos al tiempo que removemos con la espátula.

Cuando la tempertura baje a 27ºC volvemos a poner al baño María hasta que suba a 32ºC y ya estará listo para su uso.

Mientras se mantenga en esas condiciones tendremos nuestro chocolate atemperado; si se enfría se endurecerá o si se calienta más perderá el punto ideal y tendremos que volver a empezar. Por ello te recomiendo que tengas muy claro qué vas a hacer y dispongas de lo necesario antes de empezar.

Fase dos

Llegados a este punto, para mí lo más práctico es echarlo en una manga y rellenar los huecos del molde. Según acabes, golpea suavemente para eliminar posibles burbujas de aire. Luego dale la vuelta para que escurra el chocolate sobrante. Deja el molde unos minutos en la nevera. El chocolate restante podemos mantenerlo a la temperatura de 32ºC y tenerlo listo para acabar los bombones. En caso contrario lo volvemos a atemperar para hacer la base del bombón cuando los hayamos rellenado, en mi caso con la mousse de chocolate anterior.

Necesitamos cerrar los bombones. Para ello una vez que el chocolale esté en su punto, con ayuda de la manga cubrimos uno a uno los bombones. Con una rasqueta o un elemento plano, retiramos TODO EL SOBRANTE de chocolate del molde. Es importante para que cuando desmoldemos el bombón no tenga pegotes sobrantes sino que quede liso. Dejamos unos minutos en la nevera y voilá. Desmoldamos y a ver cuánto te duran porque por aquí volaron. Ojo porque llevan nata y lo ideal es mantenerlos fríos.

Resumiendo

El proceso de atemperado lleva para el chocolate negro: calentarlo a 47ºC, bajarlo a 27ºC y finalmente subirlo a 32ºC.

Si seguimos esas franjas lograremos un chocolate brillante y duro que lucirá en nuestras elaboraciones.

Crema de trufa

Crema de trufa

Esta crema de trufa ha sido todo un descubrimiento. Tanto para un relleno como para cobertura o incluso servir en copas. Confieso que la he adaptado a mis necesidades porque la original se hace con nata líquida y me iba mejor que aguantase fuera de la nevera.

Las cantidades indicadas son para el relleno de un brazo de gitano del tamaño de la bandeja del horno (40 x 50 cm aproximados). Para un roscón también es una crema perfecta porque aguanta muy bien el peso.

  • Ingredientes

    • 400 g “nata vegetal”
    • 160 g chocolate de postre
    • 34 g miel
    • 1 cucharadita de ron (opcional)
  • Raciones: Un buen relleno

  • Duración: 12 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Necesitamos que la nata esté fría para que monte mejor. Así que procura tenerla en la nevera desde el día anterior.

Respecto al chocolate usa uno de repostería. El porcentaje de cacao lo dejo a tu gusto. Ten en cuenta por un lado, que la receta no lleva más dulzor que la miel y por otro, qué uso vas a darle.

Comenzamos poniendo un cazo al fuego con dos dedos de agua y encima un bol que no la toque con el chocolate, la miel y el ron del que puedes prescindir según tu gusto o los comensales. Dejamos que se derrita a fuego medio. Recuerda que el chocolate y el agua no se llevan bien, así que si sale mucho vapor baja la intensidad del calor.

Mientras esperamos que se derrita por completo podemos montar la nata. La utilizada es la llamada vegetal que se monta más fácilmente, que no se corta y no exige estar en la nevera para aguantar entera, así que según tus necesidades puede ser la mejor opción. Bátela con varillas de repostería hasta que coja volumen.

Con la mezcla de chocolate ya derretida, esperamos unos 5 minutos para que se enfríe y la echamos en la nata montada. Continuamos batiendo hasta que se integre y tengamos una crema uniforme.

Si vas a usar manga pastelera debes tener en cuenta que si la metes en la nevera se endurece lo suficiente para darte problemas. Así que te recomiendo bien dejarla no más de 30 minutos para que se enfríe pero sea manejable o sacarla ese tiempo antes de su uso. En cualquier caso siempre podrás volver a batir.

De esta forma tan sencilla obtenemos una crema de trufa deliciosa para nuestros postres. Yo la he usado recientemente para un tronco de navidad y el roscón de reyes. Ha sido una navidad muy chocolatera.

tarta fría de queso

Tarta fría de queso

Sé que la tarta fría de queso es una clásica archiconocida, pero aún así quiero contarte cómo la hago yo. Hay muchísimas versiones pero la particularidad de esta es el toque de la gelatina de limón. Además no lleva azúcar añadida y créeme que no la necesita. Así que si quieres una apuesta segura y sin horno, esta es tu receta.

  • Ingredientes

    • 400 ml nata líquida
    • 400 g queso de untar
    • 200 g agua
    • 1 sobre gelatina de limón
    • 110 g mantequilla
    • 200 g galletas maría
    • 250 g mermelada de arándanos
  • Raciones: 10

  • Duración: 15 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Para hacer esta tarta fría de queso necesitamos un molde redondo desmontable. La receta es para uno de 24 cm de diámetro.

Comenzamos con la base que es de galletas. Para ello uso la batidora de mano con su triturador, consiguiendo así que se hagan polvo. Luego añadimos la mantequilla a punto pomada a las galletas trituradas y lo mezclamos bien a mano hasta que la masa quede homogénea. La extendemos en el fondo del molde y presionamos suavemente.

En un bol echamos la nata líquida muy fría y batimos bien para que el resultado sea cremoso. Añadimos el queso en crema y mezclamos asegurándonos que no queden grumos.

Ponemos 200 g de agua a hervir. Cuando lo haga, retiramos del fuego, añadimos el sobre de gelatina de limón y lo disolvemos bien. Una vez disuelto lo incorporamos al bol con la nata y el queso, batimos todo hasta conseguir una mezcla homogénea.

Finalmente vertemos en el molde y guardamos en la nevera para que cuaje bien. Si puedes déjala toda la noche o al menos 6 horas. Mete también la mermelada a enfriar.

Una vez bien fría, con cuidado, echamos la mermelada por encima. Personalmente prefiero la de arándanos, pero puedes poner fresa que es la que lleva la tarta de la foto, frambuesa o cerezas, por ejemplo.

Ya solo queda desmoldar con cuidado y servir, aunque está más rica al día siguiente. Si ves que al abrir el molde se te empieza a romper porque se te queda pegada, pasa con cuidado una pala plana por todo el borde. Un truco sería poner acetato o papel de horno bien estirado. Elige la opción que mejor se te adapte. ¡Que la disfrutes!

Crema de speculoos

Crema de speculoos

Si así de entrada no sabes de qué hablo, quizá si te digo galletas caramelizadas belgas especiadas ya las saborees. Las conozco bajo la marca Lotus. La crema de speculoos, tal cual, aquí no la encuentro pero la necesito para otras recetas, así que la he hecho. Por lo pronto no tiene mucho mérito porque he comprado las galletas de speculoos directamente para probar qué tal quedaba. Éxito. Pero esto no quedará así.

Basándome en una receta que me gustó he hecho esta crema de speculoos más a mi gusto y los conocedores de la misma me han dado su visto bueno. El bote cayó parte a cucharadas y parte untada en pan.

  • Ingredientes

    • 180 g galletas Lotus
    • 70 g chocolate blanco
    • 150 g leche entera
    • 10 g miel
    • 1 cucharadita de maizena
    • 1/2 cucharadita de canela
    • ¼ cucharadita de jengibre
  • Raciones: 400 g

  • Duración: 25 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

En una picadora o vaso americano trituramos las galletas hasta conseguir dejarlas en polvo fino. Troceamos el chocolate blanco, lo echamos en el vaso y trituramos junto a las galletas ya en polvo. Lo dejamos ahí y calentamos la leche en un cazo. Retiramos del fuego, servimos un poco en un vaso y disolvemos la maizena. Una vez hecho, ponemos el cazo al fuego añadiendo ya la miel, la canela y el jengibre. Removemos durante un par de minutos sin dejar que hierva.

Sobre la mezcla de galletas y chocolate, vertemos la leche caliente y batimos hasta homogeneizar la mezcla. Se nos quedará una crema untuosa y deliciosa, bien para comer a cucharadas o para untar. Eso ya lo dejo a tu gusto, aunque mejor deja que se enfríe.

Como lleva leche hay que consumirla pronto y conservarla bien tapada en la nevera mientras tanto. Con un bote de medio litro de capacidad tienes para guardarla.

 

Tiramisú

Tiramisú

El tiramisú, un maravilloso clásico. Llevo muchos recuerdos a la espalda asociados con sabores de siempre. Son sabores que recuerdan momentos únicos, algunos no se repetirán y eso los hace aún más especiales, más dulces. Añadamos nuevos recuerdos a ese gustillo. Revive conmigo la felicidad.

  • Ingredientes

    • 375 g de queso mascarpone
    • 3 huevos L
    • 4 cucharadas de azúcar blanca
    • 40 bizcochos de soletilla
    • 200 ml de café frío
    • 15 ml de licor de almendras
    • Cacao en polvo sin azúcar
  • Raciones: 8

  • Duración: 1 hora

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos haciendo el café para dejarlo que se enfríe un poco mientras hacemos la crema. Reservamos.

Separamos las yemas de las claras. Batimos las yemas con el azúcar hasta que blanqueen, obteniendo así una crema espumosa.

Respecto al mascarpone dos cuestiones previas. Una, debemos sacarlo de la nevera antes para que se atempere y no esté tan duro. Dos, si batimos en exceso se puede cortar. Teniendo esto en cuenta, batimos el mascarpone hasta que quede cremoso.

A continuación añadimos la mezcla de yema y azúcar al mascarpone y batimos enérgicamente. En este momento echamos la mitad del licor y mezclamos. Metemos ese bol en la nevera.

Ahora debemos montar las claras a punto de nieve. Es importante que tanto las varillas como el bol estén limpios de cualquier resto de grasa y bien secos.

Una vez las dos preparaciones listas, sacamos el bol de la nevera y mezclamos, suavemente a mano, la crema con las claras ya montadas con movimientos envolventes. Es importante no ser bruscos para que se mantenga la cremosidad de la mezcla.

Montaje del tiramisú

Añadimos al café el resto del licor y comenzamos a hacer las capas. He usado un molde desmoldable redondo de 18 cm que he forrado con papel de horno. Mojamos una a una las galletas en el café y cubrimos el fondo. Según sean las galletas se empaparán más o menos en café. Procura que se mojen lo suficiente para que se les note el café pero no tanto como para que se deshagan. Luego las tapamos con crema y repetimos el proceso dos veces más. Metemos en la nevera de inmediato y en el momento de servir espolvoreamos cacao con ayuda de un colador.

tiramisú y en vasitos

Si no tienes un desmoldable puedes usar una fuente de tamaño similar y asegurarte que sean tres capas. Si es mayor lo dejas en dos capas.

Otra opción es preparar vasitos. El proceso es el mismo pero partiendo las galletas. En el momento de servir, cacao por encima y a disfrutar.

Lo ideal es hacerlo el día anterior a su consumo para que esté frío.

Las 8 raciones reseñadas es con el molde. Si haces vasitos vas a obtener muchas más raciones, calculo entre 15 y 20, pero no lo he hecho.