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Tiramisú

Tiramisú

El tiramisú, un maravilloso clásico. Llevo muchos recuerdos a la espalda asociados con sabores de siempre. Son sabores que recuerdan momentos únicos, algunos no se repetirán y eso los hace aún más especiales, más dulces. Añadamos nuevos recuerdos a ese gustillo. Revive conmigo la felicidad.

  • Ingredientes

    • 375 g de queso mascarpone
    • 3 huevos L
    • 4 cucharadas de azúcar blanca
    • 40 bizcochos de soletilla
    • 200 ml de café frío
    • 15 ml de licor de almendras
    • Cacao en polvo sin azúcar
  • Raciones: 8

  • Duración: 1 hora

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos haciendo el café para dejarlo que se enfríe un poco mientras hacemos la crema. Reservamos.

Separamos las yemas de las claras. Batimos las yemas con el azúcar hasta obtener una crema espumosa. Por otro lado batimos el mascarpone para que quede también cremoso. A continuación añadimos la mezcla de yema y azúcar y batimos enérgicamente. En este momento echamos la mitad del licor y mezclamos. Metemos ese bol en la nevera.

Ahora debemos montar las claras a punto de nieve, una pizca de sal nos ayudarán a dejarlas bien montada, aunque siempre ayuda una buena batidora.

Sacamos el bol de la nevera y mezclamos suavemente la crema con las claras ya montadas con movimientos envolventes. Es importante no ser bruscos para que se mantenga la cremosidad de la mezcla.

Montaje del tiramisú

Añadimos al café el resto del licor y comenzamos a hacer las capas. He usado un molde desmoldable redondo de 18 cm que he forrado con papel de horno. Mojamos una a una las galletas en el café y cubrimos el fondo. Según sean las galletas se empaparán más o menos en café. Procura que se mojen lo suficiente para que se les note el café pero no tanto como para que se deshagan. Luego las tapamos con crema y repetimos el proceso dos veces más. Metemos en la nevera de inmediato y en el momento de servir espolvoreamos cacao con ayuda de un colador.

tiramisú y en vasitos

Si no tienes un desmoldable puedes usar una fuente de tamaño similar y asegurarte que sean tres capas. Si es mayor lo dejas en dos capas.

Otra opción es preparar vasitos. El proceso es el mismo pero partiendo las galletas. En el momento de servir, cacao por encima y a disfrutar.

Lo ideal es hacerlo el día anterior a su consumo para que esté frío. 

Las 8 raciones reseñadas es con el molde. Si haces vasitos vas a obtener muchas más raciones, calculo entre 15 y 20, pero no lo he hecho.

 

Tarta asesina

Tarta asesina

Halloween parece que ha venido para quedarse y cada vez tiene más presencia por todas partes. Yo me he rendido y he ideado una tarta para la ocasión, la tarta asesina muahahaha. Ha sido muy divertido pensarla y buscar la forma de hacerla sin demasiada complicación. No te asustes por la extensión de la receta, es que viene todo explicado.

Es una cara malvada que devora sin compasión a los hombres de jengibre, quienes atrapados entre sus fauces están perdidos. La sangre cae y cuerpos despedazados cuelgan ya sin vida. A medida que la iba haciendo se me ocurrían más cosas pero eso ya será para otra ocasión. Me lo he pasado pipa, eso te lo aseguro. 

La tarta en esencia es una red velvet con frosting de queso. Las galletas son de jengibre y la sangre es sirope de fresa. Son elementos comunes así que manos a la obra.

  • Ingredientes

    • El bizcocho
    • 300 g harina
    • 250 ml leche entera
    • 2 cucharaditas de zumo de limón
    • 200 g panela o azúcar moreno
    • 120 ml aceite de girasol
    • 2 huevos L
    • 1 cdta. extracto de vainilla
    • 2 cucharadas cacao en polvo sin azúcar
    • colorante en gel rojo
    • 1/4 cdta. sal
    • 2 cucharaditas vinagre blanco
    • 1 cucharadita bicarbonato
    • La cara
    • 80 g chocolate de cobertura
    • 30 g nata líquida
    • Frosting de queso
    • 40 g mantequilla
    • 75 g azúcar glass
    • 100 g queso de untar
    • Galletas de jengibre
    • 400 g harina de trigo
    • 65 g panela
    • 85 g miel
    • 1 huevo L
    • 115 mantequilla
    • 1 y ½ cucharadita de jengibre
    • ¾ cdta. canela polvo
    • media cdta. clavo polvo
    • ¼ cdta. bicarbonato
    • pizca de sal
    • sirope de fresa
  • Raciones: Tarta 8

  • Duración: 4 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Antes de comenzar con los pasos a seguir, un detalle que se omite con frecuencia y que para mí es importante: la medida del molde utilizada es de 18 cm de diámetro. Tengo dos y los cocino a la vez. Es cierto que los bizcochos quedaron bajitos, pero olvidé el truco del paño mojado rodeando cada molde, aunque al final me gustó la forma. Si quisieras una tarta más alta tendrás que incrementar proporcionalmente los ingredientes o usar un molde de 15 cm. Aviso que como ya es habitual, tiene mucha menos azúcar que otras recetas que puedas encontrar.

Respecto a la duración en la elaboración, yo lo hice todo en dos días. El primero los bizcochos y la crema. El segundo las galletas y el montaje.

En los ingredientes indico leche y limón. Realmente debería ser buttermilk pero como no lo encuentro esta es la alternativa más sencilla. Echamos en un vaso la leche y el limón para que se corte. Se quedará grumosa al cabo del rato, es así como se emplea.

Los ingredientes a temperatura ambiente salvo que se diga lo contrario.

Bizcocho

Enciende el horno a 180°C. Prepara el molde o moldes que vayas a usar con spray antiadherente o el clásico de mantequilla y harina para que se desmolde con facilidad.

Vamos a empezar pensando y tamizando la harina junto con el cacao. Pesamos el resto de ingredientes. La he preparado en una KitchenAid, pero con las varillas de repostería del brazo de cocina se puede hacer sin problema. Batimos los huevos para que espumen. Añadimos el azúcar y seguimos hasta tenerla integrada y algo cremosa. Incorporamos el aceite y extracto de vainilla. Batimos.

Es el momento de añadir un tercio de los ingredientes secos, pero mezclamos lo justo para que se integre. Echamos la mitad de nuestro buttermilk casera, otro tercio de harina, el resto de la buttermilk y el resto de lo tamizado. Te recomiendo no sucumbir a la tentación de echar más cacao porque se oscurecerá demasiado y el rojo no se verá. Añadimos el colorante. No indico cantidad porque realmente la pongo a ojo, lo siento. Si quieres un referente puedo decirte medio garbanzo. Lo mezclo bien y repito la operación si veo que le falta color. Tampoco queremos que se quede rojo radioactivo, pero bueno, es un color, así que al gusto.

Con el horno ya caliente y todo listo, mezclamos el bicarbonato y el vinagre. Harán espuma y de inmediato lo añades a la masa. Remueves un poco, vuelcas en el molde y al horno. Tiene que ser rápido porque eso es lo que hará que nuestro bizcocho suba. Si te fijas no hay levadura en los ingredientes y ese es el motivo.

Baja la temperatura a 170ºC y deja que se hornee. En mi caso, como eran dos moldes los tuve 25 minutos. Si lo haces en uno te llevará un poco más. Probablemente unos 35 minutos. Recuerda no abrir el horno como mínimo hasta pasados 20 minutos. Pincha con un palillo y tiene que salir limpio. Una vez hechos espera 10 minutos y luego desmolda con cuidado. Pásalos a una rejilla hasta que enfríen por completo.

La cara

Cuando estén fríos puedes cortar la barriga del bizcocho. Yo corté solo parte de las barrigas y con una de las tapas hice la cara. Recorté la boca y le di al resto un baño en chocolate.

Derrite el chocolate al baño maría, luego añade la nata, remueve y deja que baje la temperatura. Luego puedes echarlo por encima de la cara, preferiblemente sobre una rejilla que deje que gotee el exceso.

Reserva y a la nevera.

Frosting

Vamos ahora con el frosting. Batimos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que sea cremosa, añadimos el azúcar glass tamizado y batimos hasta que se integren bien. Luego incorporamos el queso de untar que debe estar frío. Una vez lograda una crema uniforme podemos rellenar nuestra tarta, con proporcionalidad al ancho del bizcocho, que la crema es deliciosa pero no conviene excederse.

Se conserva en la nevera.

Galletas de jengibre

Galletas

Pondré la receta también de forma individual para cuando las vayas a repetir, pero hoy va todo en bloque.

Comenzamos tamizando la harina y las especias. Batimos la mantequilla con la panela o azúcar morena hasta lograr un masa esponjosa. Añadimos el huevo batido y batimos suave hasta que se integre. Incorporamos la miel logrando ya una crema y a mano mezclamos lo tamizado. Lograremos una bola uniforme que no amasaremos más. Recomiendo dividir la masa en 6 partes, aplanarlas y meterlas en la nevera envueltas en film transparente.

Enciende el horno a 180ºC.

Es importante que la masa esté fría para que al cortarla no se desmigaje. Espera por lo menos una hora antes de sacar uno de los paquetes. Lo mejor es que la extiendas sobre un papel de horno y la cubras con papel film para que no se pegue y poder levantar bien las galletas. Extiende masa, corta con el molde de la galleta y colócala sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno o lámina de silicona.

Con estas galletas estrené mi rodillo con anillos de grosor y usé el de 3,2 mm, una maravilla, la verdad. Intenta que la masa tenga un grosor uniforme para que todas las galletas se hagan por igual.

Con el horno ya caliente a 180ºC, mete la primera bandeja de galletas con calor arriba y abajo durante 10 minutos. Sácalas y colócalas sobre una rejilla para que se enfríen. Repite el proceso con el resto de la masa. Con las cantidades de la receta salen un montón de galletas, unas 50 calculo. El tamaño de mi cortador es de 9 cm.

Los recortes y deformaciones de las galletas de la tarta asesina hay que hacerlos antes del horneado.

Montaje
Tarta asesina
Tarta asesina

Hecho ya todo solo queda montar la tarta. Echamos un poco de frosting sobre la parte superior y colocamos la cara. Los ojos y las cejas son de frosting dibujados con manga pastelera. 

Clava los trozos de galletas elegidos en la boca y otros en los laterales pegándolos con un poco de frosting. Por último con sirope de fresa tendrás la sangre. Echa en la boca y hazle unos churretes por los muñecos.

Ahora da palmas como yo porque, ¡por fin se acabó! Lo mejor es que está buenísima y queda muy graciosa en la mesa. Consérvala en la nevera.

 

Tarta fría de plátano

Tarta fría de plátano

A veces los plátanos maduran más rápido de lo que los comes. El batido es una rápida forma de darles salida pero yo quería una tarta. Busqué por muchas webs pero no encontré algo como lo que tenía en la cabeza: una tarta fría de plátano.

Visto el éxito me decidí a cambiar una receta clásica, de esas que hacía con mi madre. Aquí el resultado. No puedo estar más contenta.

Como la hice de prueba preparé solo la mitad y es lo que indico en los ingredientes, no me gusta poner lo que no he hecho. Dividí la receta original y debería funcionar igual si la doblas. El molde usado es de 17 cm.

  • Ingredientes

    • 1 huevo
    • 70 g azúcar
    • 1 yogur de limón
    • 5 plátanos
    • 60 g aceite de oliva suave
    • 90 g harina de trigo
    • 1 cucharadita de pasta de vainilla
    • pan rallado
    • mantequilla
  • Raciones: 8

  • Duración: 1,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Empezamos por el final, engrasamos el molde y añadimos pan rallado, no harina. Encendemos el horno a 180oC.

Para la masa, comenzamos mezclando en un bol el huevo, el azúcar y el yogur. A continuación 3 de los plátanos en trozos para facilitar que se trituren bien. Luego mezclamos el aceite y añadimos la harina que removemos para integrarla. Añadí la vainilla en lugar el chorrito de whisky que indicaba en la receta porque me apetecía más. Lo dejo a tu elección o incluso añade los dos.

Vertemos la masa en el molde y adornamos con finas rodajas de los otros 2 plátanos. Yo dibujé una espiral pero tú puedes cubrirla toda, con más plátanos, o dejar hacer a tu imaginación y tu maña.

En el horno entre 45 y 60 minutos a 180oC, con calor arriba y abajo en la segunda posición desde abajo, pero recomiendo pincharla y comprobar que sale limpio. Si no es así, déjala más tiempo y si se está dorando demasiado tápala con aluminio o papel de horno.

Ahora toca dejarla enfriar para meterla en la nevera hasta el día siguiente. Particularmente la prefiero fría y sin nada más. Quizá para la próxima le añada canela. Te cedo el testigo y ya me cuentas. ¡A disfrutar!

Nota: no está de más recordar que la harina se añade tamizada y que es recomendable pesar y disponer de todos los ingredientes antes de comenzar. De este modo nos aseguramos que lo tenemos todo, que no olvidamos nada y que no paramos el proceso.