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Pastel inteligente o pastel mágico

Pastel inteligente

Hace tiempo que vi este pastel inteligente y me llamó la atención. Es un pastel de origen rumano que me he traído al lado oscuro... ¡del chocolate! No tengo remedio. Prometo hacerlo sin chocolate, pero ya veré con qué.

La mejor capa para mí es la central. Está a medio camino entre la textura del flan y las natillas; una auténtica delicia. La superior es un suave bizcocho y en la base se forma una delgada capa densa tipo pudin. Y todo esto, lo hace el propio pastel al horno, por eso lo llaman inteligente o mágico.

La receta seguida básicamente es del blog Todo con azúcar.

  • Ingredientes

    • 125 g mantequilla sin sal
    • 4 huevos M
    • 500 g leche
    • 1 cucharada de agua
    • 120 g azúcar blanca
    • 65 g harina
    • 50 g cacao en polvo
    • 1 cdta. esencia de vainilla
    • una pizca de sal
  • Raciones: 10

  • Duración: 1,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Pesa y tamiza los ingredientes en polvo. Los huevos deben estar a temperatura ambiente y la leche tibia.

Preparamos el molde con mantequilla y harina, o spray antiadherente. Aviso que la masa es líquida, por lo que asegúrate que el molde no tenga fugas. He usado un desmoldable poniendo papel sulfurizado forrando la base.

Derretimos la mantequilla en el microondas con poca potencia y 20 segundos cada vez. Ojo con dejarla mucho tiempo porque salta y lo pone todo perdido o te puedes quemar al sacarla. Otra opción es derretirla a fuego suave. La reservamos porque para usarla deberá enfriarse.

Encendemos el horno para calentarlo a 180oC.

A continuación, separamos las claras de las yemas. Batimos las yemas con el azúcar, añadimos el agua y la vainilla mientras removemos. La mantequilla ya se habrá enfriado y podemos incorporarla. Cuando ya esté la mezcla uniforme, añadimos tamizados el cacao, la harina y la sal poco a poco sin dejar de remover.

Llega el turno de la leche que también incorporamos poco a poco. Mientras se va mezclando todo, en unos dos minutos debería estar listo, aprovechamos para en otro bol montar las claras a punto de nieve. Una vez montadas, echaremos en la mezcla con cacao, dos cucharadas de las claras. A partir de este punto lo haremos a mano para que las claras no se bajen. Con movimientos suaves las vamos integrando. Repetimos la operación en dos tandas más. Es importante que no removamos con brusquedad pero que no queden grumos de claras porque se nos quedarían blancos en la masa y no es agradable.

Horneado

Finalmente, metemos el pastel al horno que estará a 180oC . Mantenemos esa temperatura durante 10 minutos. Luego bajamos a 160oC durante 50 minutos.

Pasado el tiempo, pinchamos para comprobar que está hecho y sacamos del horno. Lo dejaremos en el molde hasta que se enfríe por completo para meterlo en la nevera donde debemos conservarlo tapado.

Notas

Si lo haces en un molde rectangular puedes cortar porciones cuadradas como hacemos con el brownie. En mi caso, con un molde redondo, lo partí como una tarta sin más tras desmoldarlo.

Molde usado: uno de 18 cm de diámetro y el pastel subió 6 cm durante el horneado. Al enfriarse bajó un poco.

Hay quien le espolvorea cacao o azúcar glas. Eso lo dejo a tu gusto. Yo no le puse.

La cantidad de azúcar la reduje respecto a la receta seguida que indicaba 150 g. Para mí con 120 g conserva un punto de amargor del chocolate muy apetecible, pero supongo que habrá paladares a los que le resulte amargo. He visto otras recetas con mucha más, así que hazlo a tu medida.

 

Crema de trufa

Crema de trufa

Esta crema de trufa ha sido todo un descubrimiento. Tanto para un relleno como para cobertura o incluso servir en copas. Confieso que la he adaptado a mis necesidades porque la original se hace con nata líquida y me iba mejor que aguantase fuera de la nevera.

Las cantidades indicadas son para el relleno de un brazo de gitano del tamaño de la bandeja del horno (40 x 50 cm aproximados). Para un roscón también es una crema perfecta porque aguanta muy bien el peso.

  • Ingredientes

    • 400 g “nata vegetal”
    • 160 g chocolate de postre
    • 34 g miel
    • 1 cucharadita de ron (opcional)
  • Raciones: Un buen relleno

  • Duración: 12 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Necesitamos que la nata esté fría para que monte mejor. Así que procura tenerla en la nevera desde el día anterior.

Respecto al chocolate usa uno de repostería. El porcentaje de cacao lo dejo a tu gusto. Ten en cuenta por un lado, que la receta no lleva más dulzor que la miel y por otro, qué uso vas a darle.

Comenzamos poniendo un cazo al fuego con dos dedos de agua y encima un bol que no la toque con el chocolate, la miel y el ron del que puedes prescindir según tu gusto o los comensales. Dejamos que se derrita a fuego medio. Recuerda que el chocolate y el agua no se llevan bien, así que si sale mucho vapor baja la intensidad del calor.

Mientras esperamos que se derrita por completo podemos montar la nata. La utilizada es la llamada vegetal que se monta más fácilmente, que no se corta y no exige estar en la nevera para aguantar entera, así que según tus necesidades puede ser la mejor opción. Bátela con varillas de repostería hasta que coja volumen.

Con la mezcla de chocolate ya derretida, esperamos unos 5 minutos para que se enfríe y la echamos en la nata montada. Continuamos batiendo hasta que se integre y tengamos una crema uniforme.

Si vas a usar manga pastelera debes tener en cuenta que si la metes en la nevera se endurece lo suficiente para darte problemas. Así que te recomiendo bien dejarla no más de 30 minutos para que se enfríe pero sea manejable o sacarla ese tiempo antes de su uso. En cualquier caso siempre podrás volver a batir.

De esta forma tan sencilla obtenemos una crema de trufa deliciosa para nuestros postres. Yo la he usado recientemente para un tronco de navidad y el roscón de reyes. Ha sido una navidad muy chocolatera.

pastel de queso japonés

Pastel de queso japonés

Esta receta de pastel de queso japonés fue amor a primera vista. La esponjosidad me sedujo y el resultado ha superado con creces mis expectativas. Espero que te guste tanto como a mí.

El molde utilizado es un poco pequeño para la cantidad de masa que se obtiene, así que me sobró para 3 muffins grandotes y no llegó a todo su esplendor de esponjosidad. Aún así es fantástico. Te recomiendo que el molde que uses tenga una capacidad de al menos 1,5 litros para que no te pase como a mí. Además hay que tener en cuenta que la masa sube durante el horneado aunque luego baja un poco.

  • Ingredientes

    • 100 g de leche entera
    • 55 g de mantequilla sin sal
    • 110 g de azúcar blanca
    • 20 g azúcar morena
    • 450 g de queso crema
    • 5 huevos L
    • 60 g de harina de trigo
    • 20 g de almidón de maíz (Maicena)
    • 1/2 cdta. de cremor tártaro
    • Una pizca de sal
  • Raciones: 12 - 16

  • Duración: 1,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Pesamos todos los ingredientes, tamizamos los ingredientes en polvo, separamos las yemas de las claras y preparamos el molde, en mi caso con spray antiadherente, pero puedes usar mantequilla y harina.

Comenzamos. En un bol ponemos la mantequilla cortada en trozos y el azúcar, las dos. Batimos hasta que se unifiquen. Calienta la leche y cuando vaya a hervir viértela en el bol. Bate despacio con la batidora hasta obtener una mezcla homogénea, así evitarás que todo acabe salpicado.

Encendemos el horno a 150ºC con calor arriba y abajo.

Agregamos el queso crema y las yemas, y seguimos batiendo. Añadimos entonces la harina y el almidón de maíz, que removeremos para conseguir una masa uniforme.

En otro bol montamos las claras a punto de nieve con la pizca de sal y el cremor tártaro. Una vez bien montadas las añadimos a la mezcla de queso y con una espátula las mezclamos con movimientos envolventes suaves para que no bajen. Es importante para la textura final que las claras se mantengan.

Volcamos en el molde con cuidado y lo metemos al horno en la segunda posición desde abajo durante una hora y cuarto, aunque depende ya no solo del horno sino del molde. Como siempre, para asegurarnos pinchamos la masa en el centro y solo si sale limpio podemos sacarlo. Lo dejamos sobre una rejilla hasta que esté tibio y entonces desmoldamos con cuidado porque es muy blando y esponjoso.

 

corte pastel de queso japonés_EC

La tentación de probarlo es grande, pero deja que se enfríe por completo.

Notas:
  • Como es habitual, tiene un poco menos azúcar que la original, pero nadie me ha dicho que le falta. Por si quieres el dato, la receta decía 150 g de azúcar.
  • Cremor tártaro o gasificante. Básicamente es para la consistencia de las claras.
  • La receta del pastel de queso japonés que seguí es de Miriam García, del ebook de tartas de queso de María Lunarillos.