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Pan de muerto

Pan de muerto

En septiembre aprendí a hacer pan de muerto y me gustó mucho. Lo conocía pero no había tenido ocasión de probarlo, así que ya puestos decidí que fuera mi receta para Halloween de este año tan raro que vivimos. Un pequeño homenaje desde aquí a todos los que el Covid se ha llevado.

El pan de muerto se puede hacer del tirón, pero siempre que es posible, prefiero darle tiempo porque he aprendido que la paciencia tiene sabor y recompensa.

La receta es de Daniel Jordá, una de las tantas que nos ha enseñado y de las muchas que espero que vengan.

No te diré que es fácil. Hay que estar muy atento y no tener prisa.

  • Ingredientes

    • Prefermento
    • 30 g agua
    • 0,03 g levadura seca*
    • 50 g harina de fuerza
    • Reposo 12 a 15 horas a 20 / 25 ºC
    • Masa
    • 250 g harina de fuerza
    • 60 g azúcar blanca
    • 6 g sal
    • 75 g huevo
    • 50 g leche entera
    • Todo el prefermento
    • 7 g levadura seca
    • 85 g mantequilla sin sal
    • Ralladura de una naranja
    • 5 a 10 g licor (o agua de azahar)
  • Raciones: 2 panes de 300 g

  • Duración: 36 horas

  • Dificultad:

 

Elaboración

Vaya por delante que este pan de muerto se puede hacer a mano, pero yo lo he hecho con ayuda de la amasadora Kitchen Aid (a partir de ahora, KA). Si te animas a amasarlo tú, la incorporación de ingredientes lleva el mismo orden, salvo con la mantequilla que la puedes poner más de golpe. Puedes ayudarte de un palo para el estirado de la masa y la incorporación de ingredientes.

Prefermento lento para el pan de muerto

La noche previa a cuando quieras amasar, mezcla con el agua, la levadura y luego la harina. Se te formará una bola durita. Déjala en un táper cerrado durante unas 12 horas a temperatura entre 20 y 25º C máximo.

Por la mañana estará aireado y la con la parte superior abombada hacia arriba.

Amasado del pan de muerto

Todos los ingredientes deben estar fríos para que la masa vaya mejor a lo largo de todo el proceso.

Comenzamos pesando y cortando en trozos la mantequilla. La dejamos en la nevera.

Vamos a empezar la mezcla con ayuda de la pala de la KA, harina, sal, azúcar, prefermento, levadura, huevo y la leche. Batiremos hasta conseguir el desarrollo del gluten, necesité unos 25 minutos de amasado dejando algunos minutos de reposo para que la masa se relajara.

Recuerda hacer la prueba de la membrana tras un reposo para asegurarte que el gluten está desarrollado y nuestro pan de muerto tenga estructura para aguartar la mantequilla. Para hacer la prueba, coge un trocito de masa y empieza a estirarlo haciendo como un cuadrado. Debes poder estirarla hasta dejarla muy fina, ver como hebras que cruzan la masa y al romperse debe harcerlo formando un círculo.

Metemos en la nevera el bol con la masa y el gancho, con el que trabajaremos a continuación, durante 10 minutos.

Continuamos el proceso con el gancho y a velocidad baja. Dejamos que la masa se haga bola en el gancho y vamos a ir añadiendo trozos de mantequilla poco a poco. Es importante que la masa no se suelte ni se desparrame por el bol. Si eso empieza a pasar, para el proceso y mete el bol con todo en la nevera 10 minutos.

Una vez incorporada toda la mantequilla, amasa unos minutos más. Incorpora la ralladura de naranja y el licor o agua de azahar. Yo puse 4 g de ron y 4 de agua de azahar. La masa tendrá un aspecto así:

Deja que repose en un bol tapado hasta que arranque el levado, serán unos 45 minutos y deja tapada en la nevera hasta el día siguiente.

Día del horneado

Por la mañana, saca la masa y deja atemperar entre 30 minutos y una hora, el tiempo dependerá de lo que tarde es dejarse manipular. Es una masa con mantequilla y estará durita, pero se maneja bien.

Mi masa en conjunto pesó 600 g y la dividí en dos piezas de 300 g. De cada bola saqué dos piezas de 25 g para los huesos que se cruzan y 5 g para la cabeza. Esas 6 piezas déjalas en la nevera mientras formamos con suavidad cada bola y la dejamos ya en la bandeja donde vayamos a hornear.

Para hacer los huesos según salen de la nevera, estiramos la pieza y marcamos tres dedos en la tira como se ve en la foto. De esta forma el centro del hueso queda plano para que se crucen las dos tiras y la cabeza quede bien encajada. La hacemos rodar mientras marcamos. Colocamos y pincelamos con huevo sobre la bola de masa. Repetimos con la otra tira y la cabeza será solo la pieza de 5 g redondeada. Pon unos granitos de azúcar que ayude a pegarla. Pincela todo con huevo. Deja el pan de muerto ya montado en un lugar sin corrientes como el horno apagado y espera hasta que casi doble su tamaño. ¿Cuánto tiempo? Pues dependerá de la temperatura que tengas. Yo lo he dejado 3 horas y hubiera ido mejor si lo hubiera dejado más porque me greñó un poco.

Cuando haya incrementado bien su tamaño, enciende el horno con calor arriba y abajo a 160º C. No lleva vapor ni aire.

Hornea hasta que se dore bien. En mi caso necesité 28 minutos.

Saca y deja enfriar en una rejilla. Tradicionalmente el pan ya horneado se pincela aún caliente con mantequilla y azúcar, pero me gusta más tal cual.

Notas
  • Me imagino tu cara al ver la cantidad de levadura del prefermento 0,03 g. Es una cantidad ridícula pero necesaria. Si tienes una cuchara medidora y puedes pesar 0,1 g luego lo divides en tres partes y ya está. Si no la tienes, mira la foto en la que se indica junto a una moneda de céntimo de euro la cantidad de levadura que debes poner.pan de muerto
  • Asegúrate de que se forme bien el gluten. Insisto en ello porque de no lograrlo el pan no tendrá la estructura suficiente para soportar la mantequilla y se quedará plano. He visto elaboraciones en las que los aplastan, pero me quedo con los redonditos.

La miga tendrá un aspecto así y ya verás que no podrás parar. En casa no dura mucho, pero hasta el día siguiente me ha aguantado bien.

Pan de muerto

trumisús o trufas de tiramisú

Trumisús, trufas de tiramisú

Esta receta de hoy, nace de un reto de varios blogueros para darle la vuelta a un postre. Se trata de crear a partir de una propuesta de unos de nosotros y con ciertos requisitos, un postre diferente. Algo así como una deconstrucción reconstrucción.

La primera vuelta que vamos a dar será al tiramisú, y debemos emplear para ello mascarpone, café y bizcochos de soletilla. De todo lo que se me ocurrió, esta es mi propuesta: unas trufas de tiramisú, a las que he bautizado como trumisús. Suaves y ligeras bolitas de crema de mascarpone con sabor a café y bizcochos sutiles, con un corazón de crema de cacao y redondeadas en cacao en polvo. ¿A que suena bien? Pues son muy fáciles de hacer y no requieren nada especial, así que lánzate a por ellas.

Como resultado del reto de tiramisú surgieron estas ideas tan variadas:

- Tartaletas en De flores comestibles  

- Gofres en Panes con garra 

- Helado en La cocina de Tesa

- Milkshake en Mi toque en la cocina

- Polos en El zurrón de los postres

- Repostería con emoción  presentó un Trifle

- Y mis Trumisús: trufas de tiramisú, de las que tienes la receta a continuación.

 

 

Elaboración

  1. Saca el mascarpone un rato antes de la nevera para que se ablande.

Trituramos los bizcochos de soletilla hasta lograr un polvo fino. Reservamos.

Mezclamos el mascarpone con el azúcar con ayuda de una espátula. Añadimos el café soluble y seguimos mezclando. Solo hace falta remover con movimientos envolventes un par de minutos en total. Añadimos los bizcochos en polvo y unificamos la mezcla.

Como hace calor,  es aconsejable meterlo en la nevera durante unos 20 minutos.

Pasado ese tiempo la masa estará fría y nos permitirá trabajarla mejor. Coge porciones iguales de masa, puedes pesarla si eres como yo y no logras hacer dos iguales, y forma bolitas. Cada una pesó 15 g en mi caso. Coloca un film transparente o papel de horno sobre un plato para que no se peguen las bolas de masa.

Una vez tengas todas las bolas, déjalas en la nevera otros 20 minutos.

Para rellenarlas con la crema de cacao se me ocurren dos opciones:

1. ponerla en una manga pastelera con una boquilla redonda de para rellenar las trumisús con cuidado pinchando por debajo.

2. puedes hundir un poco el centro de la bolita, rellenar y cerrar con cuidado. Bolea con cuidado si ha perdido la forma.

Cuando acabes con todas, déjalas en la nevera otro rato.

Finalmente, echa un par de cucharadas de cacao en polvo en un cuenco y mete una a una cada bolita para que se impregne; cógela y sacúdela para eliminar el exceso. Así tendrás unas deliciosas trumisús lista para comer.

Se conservan en frío.

Notas

* Hice los bizcochos de soletilla de café por capricho. No hace falta que te compliques tanto y prepara las trumisús con galletas compradas que tienen nombres varios según el país, en Italia savoiardi. 

** Tras cada fase las he tenido que meter en la nevera porque hacía calor y la crema se vuelve pegajosa. Si no es tu caso, puedes hacerlas del tirón y en media hora las tendrás listas.

El nombre, trumisú, surge porque ya puestos a idear una elaboración siento la necesidad de ponerle nombre y ese fue el que se me ocurrió combinado trufas y tiramisú: trumisús.

Briouat Dulces árabes

Briouat. Dulces árabes de almedras

Estos pequeños briouat son contundentes y plenos de sabor. Para una sobremesa o merienda van perfectos acompañando al café o a una infusión. Eso lo dejo a tu gusto.

Solo hace falta un poco de maña y paciencia en el formado, pero de verdad que merece el tiempo que lleva. No te arrepentirás. La receta me enamoró según la leí en De flores comestibles y el resultado es toda una delicia, así que los añado a mi recetario particular.

  • Ingredientes

    • 250 g almendras molidas
    • 100 g azúcar glas
    • 1 cucharadita de canela
    • 40 g mantequilla sin sal
    • 2 cucharadas agua de azahar
    • 8 hojas pasta filo
    • Cobertura
    • 100 g mantequilla fundida
    • 2 cucharadas de miel
    • 1 cucharada de agua de azahar
    • sésamo tostado para decorar
  • Raciones: 30 dulces

  • Duración: 1 h y 1/4

  • Dificultad:

Elaboración

Prepara la bandeja del horno con un papel de horno o lámina de silicona. Corta la mantequilla en dados y déjalos en una fuente apta para microondas.

Comenzamos remangándonos porque esto va todo a mano. Echamos en un bol la almendra molida, el azúcar glass, la canela, los 40 gramos de mantequilla a temperatura ambiente y dos cucharadas del agua de azahar. Mezclamos todo bien con las manos hasta obtener una masa uniforme.

A continuación nos untamos las manos con mantequilla. Tenemos que hacer bolitas del tamaño de una nuez que dejaremos a un lado del espacio de trabajo. Una vez las tenemos listas, extendemos una hoja de la masa filo y cortamos tiras de unos 6 cm de ancho.

Fundimos la mantequilla en el microondas. Te recomiendo potencia baja dando unos 15 segundos y comprobando cómo va. Así te evitas que se caliente en exceso y lo ponga todo perdido.

Una vez derretida, pincela con un pincel de silicona cada tira y en uno de los extremos ponemos una de las bolitas de masa. Tenemos que ir haciendo triángulos rectángulos con cada tira envolviendo así la masa. Asegúrate de cerrar el triángulo y coloca el cierre hacia abajo en la bandeja del horno preparada.

Encendemos el horno a 180ºC con calor arriba y abajo cuando aún te queden algunas láminas de pasta por elaborar. De este modo cuando acabes tendrás el horno listo para cocinar. Metemos los dulces durante 15 minutos o hasta que se hayan dorado un poco.

Para la cobertura

Mientras tanto, calienta la miel en un cazo a fuego medio con la cucharada de azahar.

Según los sacamos del horno hay que darles un baño en la miel, pero si te queman como a mí, colócalos en una rejilla y con un pincel de silicona los untas por los dos lados. Espolvorea el sésamo y déjalos ahí hasta que se enfríen.

Guárdalos en un recipiente hermético para que se conserven durante unos días, si es que te duran tanto en casa.

milhojas de espinacas y queso

Milhojas de espinacas y queso o spanakopita

Antes de empezar debo aclarar que no es un 'spanakopita' propiamente dicho. Hace tiempo leí la receta y me quedé con la base: espinacas y queso. Me sedujo la combinación y de ahí salen estas milhojas de espinacas y queso. Así que me puse manos a la obra con lo que me apetecía y el resultado es fabuloso.

  • Ingredientes

    • 1 paquete de pasta filo
    • 300 g queso feta
    • 400 g rulo de queso de cabra
    • 1 cebolleta
    • 3 manojos de espinacas
    • 5 hojas de albahaca fresca
    • mantequilla sin sal
  • Raciones: 10

  • Duración: 1 hora

  • Dificultad:

Elaboración

Picamos una cebolleta mediana y la echamos en una sartén con una pizca de sal. Debemos dejarla que casi se dore. Añadimos espinacas y albahaca cortadas. Removemos apenas dos minutos y reservamos.

Por otro lado, vamos echando en un bol grande el queso feta desmenuzado y el de cabra cortado en trozos. Añadimos la mezcla de la sartén y removemos todo junto para conseguir un relleno uniforme.

Encendemos el horno a 180ºC, calor arriba y abajo.

Sobre una bandeja del horno con lámina de silicona o papel sulfurizado, extendemos tres hojas de pasta filo y con la brocha untamos ligeramente con mantequilla. Colocamos otro par de láminas y con cuidado vamos repartiendo la mezcla de nuestras milhojas de espinacas y queso.

Repetimos el proceso de las hojas de pasta filo para cubrir a mezcla: dos láminas, mantequilla, las restantes y mantequilla. Corta las raciones antes de hornear.

Metemos la bandeja al horno ya caliente durante unos 15 minutos o hasta que estén doradas.

Sacar y servir.

Risotto de queso azul y setas

Risotto de setas y queso azul

Ya sea un simple arroz blanco, toda una paella o este risotto de setas y queso azul que te cuento hoy siempre me apetece. Esos humildes granos tratados con cariño nos dan platos tan deliciosos como este. Sin demasiada complicación, pero con dedicación exclusiva, queda estupendo.

  • Ingredientes

    • 400 g arroz
    • 800 g caldo
    • 500 g setas
    • 1 pimiento verde
    • 1 cebolleta
    • vino blanco
    • aceite de oliva
    • 125 g queso azul
    • 40 g mantequilla
  • Raciones: 4

  • Duración: 30 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

La realización no es complicada pero necesitamos disponer de caldo por un lado, una sartén para derretir la mantequilla y el queso azul cuando el arroz esté casi en su punto y un tercer caldero grande para preparar el risotto. Así que dispón todo esto antes de empezar.

Tras esa organización previa, comenzamos por picar la cebolleta pequeña y ponerla a fuego medio con un chorro de aceite de oliva. Picamos ahora el pimiento y lo añadimos a la cebolleta. Removemos a ratos mientras cortamos las setas en tiras largas de menos de un dedo de grosor. Cuando la cebolleta esté transparente incorporamos las setas. Tenemos que moverlo cada poco.

Una vez que las setas estén casi listas para comer, añadimos el arroz, mezclamos bien y echamos medio vaso de vino blanco. El fuego a 7 de 10. Revolvemos bien con las verduras y empezamos a echar cucharón a cucharón el caldo. En este paso sí tenemos que remover de continuo, y seguir añadiendo caldo para que el arroz se mantenga con líquido.

Mientras tanto, vamos derritiendo la mantequilla y el queso azul a fuego suave.

Seguimos con el risotto y cuando hayamos incorporado tres cuartas partes del caldo, probamos el arroz para ver si necesita más o no. Una vez que no esté duro le añadimos el queso que ya tendremos listo. Mezclamos bien y quitamos del fuego. Tapamos unos minutos y a comer.

No le añado sal porque con la del queso para mí es suficiente, pero eso siempre es al gusto. Si quieres añadirle más, ponla en el caldo si no tiene. Le va bien de pollo o de verduras, al que por cierto para este risotto de setas y queso azul me chifla que tenga buena presencia de puerro. Es un sabor fabuloso para estos arroces.

  • Trucos:

He encontrado arroz especial para risotto y va muy bien. Búscalo en tu supermercado.

El puerro como siempre sobra, córtalo en rodajas de un centímetro y congélalo. Así siempre tienes a mano. Solo hay que sacarlo y directo a lo que vayas a cocinar.

Tiramisú

Tiramisú

El tiramisú, un maravilloso clásico. Llevo muchos recuerdos a la espalda asociados con sabores de siempre. Son sabores que recuerdan momentos únicos, algunos no se repetirán y eso los hace aún más especiales, más dulces. Añadamos nuevos recuerdos a ese gustillo. Revive conmigo la felicidad.

  • Ingredientes

    • 375 g de queso mascarpone
    • 3 huevos L
    • 4 cucharadas de azúcar blanca
    • 40 bizcochos de soletilla
    • 200 ml de café frío
    • 15 ml de licor de almendras
    • Cacao en polvo sin azúcar
  • Raciones: 8

  • Duración: 1 hora

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos haciendo el café para dejarlo que se enfríe un poco mientras hacemos la crema. Reservamos.

Separamos las yemas de las claras. Batimos las yemas con el azúcar hasta que blanqueen, obteniendo así una crema espumosa.

Respecto al mascarpone dos cuestiones previas. Una, debemos sacarlo de la nevera antes para que se atempere y no esté tan duro. Dos, si batimos en exceso se puede cortar. Teniendo esto en cuenta, batimos el mascarpone hasta que quede cremoso.

A continuación añadimos la mezcla de yema y azúcar al mascarpone y batimos enérgicamente. En este momento echamos la mitad del licor y mezclamos. Metemos ese bol en la nevera.

Ahora debemos montar las claras a punto de nieve. Es importante que tanto las varillas como el bol estén limpios de cualquier resto de grasa y bien secos.

Una vez las dos preparaciones listas, sacamos el bol de la nevera y mezclamos, suavemente a mano, la crema con las claras ya montadas con movimientos envolventes. Es importante no ser bruscos para que se mantenga la cremosidad de la mezcla.

Montaje del tiramisú

Añadimos al café el resto del licor y comenzamos a hacer las capas. He usado un molde desmoldable redondo de 18 cm que he forrado con papel de horno. Mojamos una a una las galletas en el café y cubrimos el fondo. Según sean las galletas se empaparán más o menos en café. Procura que se mojen lo suficiente para que se les note el café pero no tanto como para que se deshagan. Luego las tapamos con crema y repetimos el proceso dos veces más. Metemos en la nevera de inmediato y en el momento de servir espolvoreamos cacao con ayuda de un colador.

tiramisú y en vasitos

Si no tienes un desmoldable puedes usar una fuente de tamaño similar y asegurarte que sean tres capas. Si es mayor lo dejas en dos capas.

Otra opción es preparar vasitos. El proceso es el mismo pero partiendo las galletas. En el momento de servir, cacao por encima y a disfrutar.

Lo ideal es hacerlo el día anterior a su consumo para que esté frío.

Las 8 raciones reseñadas es con el molde. Si haces vasitos vas a obtener muchas más raciones, calculo entre 15 y 20, pero no lo he hecho.

Bacalao a bras

Bacalao a bras

También llamado bacalao dorado es una sencilla receta que se prepara en poco tiempo y queda deliciosa, aunque con el bacalao quizá no sea objetiva porque me apasiona. Es un plato popular en Portugal, aunque por lo que he visto existen diferencias en la preparación según la zona. Unos ponen papas paja, otro más gruesas como yo, o no ponen huevo... En cualquier caso, este es el bacalao a bras que he preparado y me ha encantado.

  • Ingredientes

    • 4 papas (patatas)
    • 900 g lomos de bacalao
    • 2 cebollas tiernas
    • 1 diente de ajo
    • 3 huevos L
    • aceitunas negras
    • perejil
  • Raciones: 4

  • Duración: 45 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Pelamos y cortamos las papas en rodajas de algo menos de 1 cm de ancho. Las freímos en abundante aceite pero no muy caliente hasta que se doren. Reservamos dejando que escurran en papel absorbente.

Cortamos la cebolla en juliana y el ajo muy pequeño. Lo pondremos en una sartén a fuego lento removiendo de vez en cuando, aproximadamente 10 minutos. Luego colocamos encima los lomos de bacalao con la piel hacia arriba, tapamos y dejamos otros 10 minutos.

Pasado ese tiempo el bacalao debería estar hecho. Es fácil saberlo porque se separa con facilidad de la piel al tiempo que se deshace al moverlo. Lo sacamos, quitamos la piel y desmenuzamos.

En la sartén con la cebolla y el ajo, eliminamos el líquido que haya podido soltar el pescado, añadimos las papas y los huevos batidos. Mezclamos todo eso con cuidado y dejamos hasta que el huevo cuaje. Mientras tanto troceamos las aceitunas y reservamos.

Finalmente servimos el revuelto, encima el bacalao desmenuzado, las aceitunas y perejil picado.

El bacalao mejor desalado, por eso no añado ni pizca de sal. En cuanto a las aceitunas más que decoración hacen una combinación muy buena de sabor con el resto del plato, ¡no las dejes atrás!

Bollos suecos de cardamomo y canela

Bollos suecos de cardamomo y canela

Desde que vi la receta estaba como loca por hacerla pero no encontraba el momento. Por fin me puse a ello con mis pinches favoritos y el resultado fue estupendo. Estos bollos suecos suelen ser de cardamomo pero los he hecho mixtos añadiendo también canela. De hecho probé tres opciones para el relleno: solo cardamomo, solo canela y ambos. Me quedo con la conjunta, sin duda, y esa es la que traigo para esta receta de bollos suecos.

Lo curioso de esta receta es que desde el principio se trabaja con la grasa incorporada, que no es lo habitual para las masa tipo brioche como esta. La receta en la que me baso se la vi preparar a Ibán Yarza. Gracias una vez más por hacer que meter las manos en harina sea tan maravilloso.

  • Ingredientes

    • Para la masa
    • 390 g harina de trigo
    • 210 g leche entera
    • 75 g azúcar
    • 75 g mantequilla
    • 3,5 g levadura seca
    • 4 g sal
    • 1 cdta. de cardamomo
    • Para el relleno
    • 70 g mantequilla
    • 70 g azúcar moreno
    • 1 y ½ cdta. cardamomo
    • 1 y ½ cdta. canela molida
  • Raciones: 20

  • Duración: 3 horas

  • Dificultad:

Elaboración

El cardamomo que vamos a incorporar tiene que estar molido, pero solo las semillas del interior de la vaina, una cucharadita. Si tienes cucharas medidoras es la de 5 ml. Muélelas y reserva. Lo mismo para el relleno, en este caso serían unos 7 ml.

Comenzamos la masa de los bollos calentando la leche para derretir la mantequilla en ella. Cuando se haya enfriado añadimos la levadura y removemos. En un bol echamos un tercio de la harina y la anterior mezcla de leche. Removemos con una cuchara de madera hasta que se nos despegue del bol. Añadimos el resto de la harina, azúcar, sal y cardamomo. Seguimos removiendo con la cuchara hasta que ya esté todo integrado.

Pasamos la masa, que aún será un poco pegajosa, al espacio de trabajo limpio. Hacemos un amasado duro durante 7 o 10 minutos para que quede lisa. La metemos en el bol y tapamos para que fermente durante una hora. No es necesario que doble su volumen.

Relleno

Para preparar el relleno, mezclamos la mantequilla en punto pomada con los ingredientes indicados hasta tener una pasta homogénea.

Pasada la hora, espolvoreamos la superficie de trabajo con harina y extendemos la masa con un rodillo formando un cuadrado de 40x40 cm y 3 mm de grosor. Repartimos el relleno en dos tercios de la masa. Doblamos la parte sin relleno hacia el centro y traemos el otro lado también al centro, consiguiendo así un tríptico. Lo dejamos reposar 10 minutos.

Por el lado más corto iremos haciendo tiras de 1 cm de ancho. Retorcemos la tira sobre sí misma y creamos una espiral, metiendo el extremo exterior final por la parte de abajo del bollito. Los colocaremos dejando espacio entre ellos sobre una bandeja con papel sulfurizado o lámina de silicona, lo que prefieras. Llevan un reposo de una hora para que cojan volumen, pero no es necesario que se hinchen demasiado porque corremos el riesgo que se sequen. Pincelamos con huevo batido y al horno fuerte, 2500 durante 12 minutos aproximadamente, lo que tarden en coger color. Tienen que estar blandos cuando los saques del horno.

Aunque la tentación de darles un bocado sea grande, debes esperar a que se enfríen antes de poder disfrutar de ellos. No te comerás uno solo, yo normalmente, ¡me los como a pares!

Musaca de arroz

Musaca de arroz

La musaca es un plato delicioso atribuido a Grecia, pero lo que traigo no es una musaca formal. De hecho pensé en inventar un nombre aunque finalmente desistí. Digamos que es una musaca que versioné como tanto me gusta hacer y así los puristas no se pueden enfadar.

En lugar de la berenjena pondremos calabacín, la carne será de ternera, añadimos arroz y queso. Sí, la vida con queso es una vida mejor. Por eso no es muy ortodoxa que digamos, pero rica es un montón. Y el segundo día está aún más deliciosa.

  • Ingredientes

    • 250 g arroz
    • puerro o caldo de verduras
    • sal
    • 400 g carne de ternera picada
    • 400 g salsa de tomate
    • vino blanco
    • 1 calabacín grande
    • ras el hanut
    • 15 lonchas queso gouda
    • queso rallado
  • Raciones: 4

  • Duración: 1,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Necesitamos una fuente de horno de tamaño medio. Usé mi fuente básica para este tipo de platos, mide 30 x 20 cm, porque así ya tengo la medida y logro no hacer comida para el edificio.

Comenzamos haciendo el arroz, ya sabes doble de agua que de arroz, a menos que utilices alguno que necesite más. Si tienes caldo de verduras guardado mejor, más sabor le dará. Esta vez le añadí al agua una rodaja de puerro de unos 3 dedos y sal. Lo dejé al fuego unos minutos antes de echar el arroz para que cogiera más sabor. Reservamos.

A continuación, mezclamos la carne picada con el vino en una sartén, luego añadimos el tomate. Dejamos al fuego unos 10 minutos a fuego medio removiendo de vez en cuando. Reservamos.

Encendemos el horno a 1800C.

Pelamos y cortamos el calabacín en rodajas no muy finas para que tengan consistencia. No lo voy a cocinar previamente.

Capa de calabacín
Capa de calabacín

En la fuente para horno colocamos una capa de arroz, una de carne, la siguiente de calabacín, espolvoreamos el ras el hanout y capa de queso. Repetimos dos veces más y finalizamos con queso rallado para gratinar.

Metemos al horno ya caliente en la segunda posición desde abajo y dejamos unos 20 minutos. Subimos de posición y los dejamos 5 minutos más para que coja más color si es necesario. Sacamos, dejamos reposar y a disfrutar.

noodles de cristal con bicuda

Noodles de cristal con bicuda

Ve sacando el wok que hoy tocan unos noodles de cristal con bicuda. Los preparo con verduras, unos ricos lomos de pescado y langostinos. Como tantas veces comento, puedes hacerlo con verduras que te gusten más o incorporar otras. Lo mismo con el pescado. La bicuda es un pescado azul pero de sabor más suave que otros que suelo comprar. Intenta quitar las espinas que puedan quedar en los lomos, y cuando vayas a servirlo haz trozos más pequeños que puedas comer de un bocado si no es que se te han partido al cocinarlos.

  • Ingredientes

    • 200 g noodles de cristal
    • 600 g lomo bicuda
    • 16/20 langostinos
    • 1 pimiento rojo
    • 1 calabacín
    • aceite de oliva
    • salsa de soja
    • 1,25 l agua
  • Raciones: 4

  • Duración: 1 hora

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos haciendo un caldo con el espinazo y la cabeza de la bicuda, así que recuerda pedirlos en la pescadería cuando compres los lomos. Necesitaremos un litro de caldo aproximadamente. Dejamos unos 15 minutos a fuego medio una vez que el agua haya hervido. Sacamos el pescado.

Lo siguiente será cocer 2 minutos los langostinos en el mismo caldo. Colamos el caldo y reservamos. Dejamos los langostinos hasta que enfríen un poco para poder pelarlas sin dejarnos los dedos en el intento.

Vamos ahora con las verduras. Las picamos en dados no muy pequeños y en el wok caliente con un poco de aceite, hacemos el pimiento. Recuerda remover con frecuencia. Sacamos y repetimos la operación con el calabacín.

Cortamos cada lomo en 5 trozos y los pasamos por el wok con muy poco aceite. Primero sobre la piel y luego les damos la vuelta para que cojan color. Al sacarlos le quitamos la piel.

Haremos los noodles en el caldo siguiendo las instrucciones, aunque recomiendo cocerlos el tiempo mínimo que indiquen para que al final no se pasen. Los colamos y salteamos un minuto en el wok con salsa de soja. Ahora los mezclamos con las verduras en una fuente grande. A estas alturas ya podemos pelar los langostinos que colocaremos con el pescado en el momento de servir y listo, tenemos un plato riquísimo.