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cookies de chocolate

Cookies de chocolate

Si las cookies son una perdición, estas de chocolate forman parte del paraíso. La receta base es de La cocina de Tesa, y la modifiqué para hacerla de chocolate y darle el punto dulce que me gusta, cada vez menor, por cierto.

Son muy fáciles de preparar y quedan deliciosas. ¡Compruébalo!

  • Ingredientes

    • 210 g harina de trigo
    • 115 g mantequilla
    • 75 g azúcar blanco
    • 75 g azúcar moreno
    • 25 g miel
    • 30 g cacao en polvo
    • 2 g sal fina
    • 1 huevo L
    • 2 g levadura química
    • 2 g bicarbonato
    • 1 cucharadita de extracto de vainilla
    • 90 g nueces
    • 90 g pepitas de chocolate
  • Raciones: 20

  • Duración: 45 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos tamizando en un bol harina, cacao, sal, levadura y bicarbonato. Mezclamos y reservamos.

Batimos la mantequilla con todo el azúcar y la miel hasta que sea una pasta homogénea. Añadimos el huevo y la sal. A continuación echamos la mezcla tamizada. Una vez tengamos una masa uniforme, incorporamos las nueces y las pepitas de chocolate. Mezclamos con una espátula para repartir por la masa.

Encendemos el horno a 1800 C.

Cubrimos la bandeja de horno con papel sulfurizado o lámina de silicona para ir colocando las cookies. Con una cuchara cogemos masa, la echamos en la bandeja y la aplastamos con los dedos dando forma a la galleta con un grosor de medio centímetro. Deja espacio entre las galletas para que no se peguen con el calor. Yo puse 10 en cada bandeja.

Mételas en el horno durante 10 – 12 minutos. No te preocupes si pasado ese tiempo están blandas porque las galletas se endurecen cuando se enfrían. Sácalas y deja que reposen 10 minutos antes de moverlas. Luego puedes pasarlas a una rejilla para que se enfríen por completo.

Para conservar estas deliciosas cookies de chocolate guárdalas en una lata o recipiente hermético.

Si quieres la galleta con un aspecto más liso, coge la cucharada de masa y haz una bola entre las manos. Luego la aplastas y colocas en la bandeja. Yo las prefiero toscas, pero hazlas como más te gusten.

La distribución de las nueces quedó bastante irregular. La próxima vez voy a colocar las nueces ya con las cookies formadas y así repartirlas mejor. 

¡Estoy deseando repetirlas!

 

Helado de vainilla sin huevo

Helado de vainilla sin huevo

Sé que el otoño ya está aquí, pero como aún hace calor te animo a disfrutar de un helado de vainilla sin huevo. Además, por un lado el verano volverá y por otro, en el hemisferio sur ha empezado la primavera, así que ya estarán pensando en helados. 

Para lo que me gusta y lo que he tardado en hacerlo en casa. ¡Ahora ya no me pararán! Ya llevo tres sabores: vainilla, chocolate y café. Los clásicos que siempre gustan. Con estas cantidades se obtiene al final un litro.

Traigo no solo el helado de vainilla sin huevo sino también el de chocolate y el azúcar invertido para que obtengas un mejor resultado. 

  • Ingredientes

    • 250 g de leche entera
    • 250 g de nata líquida para montar
    • 250 g de leche evaporada
    • 85 g azúcar blanca
    • 25 g azúcar invertida
    • 20 g maicena
    • Un pellizco de sal
    • 1 cucharadita de pasta concentrada de vainilla
  • Raciones: 8 -10

  • Duración: 30 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Disolvemos la maicena en unos 100 g de la leche. Es importante que no queden grumos. Reservamos.

Echamos en un cazo grande el resto de la leche junto al resto de ingredientes. Ponemos a fuego medio y mezclamos. Añadimos la maicena disuelta y removemos continuamente para que no se nos pegue. Hay que dejar hervir. Aviso que tardará media vida, pero al final, hierve. Lo dejamos un par de minutos y retiramos del fuego. Tapamos hasta que enfríe, momento en el que podemos meter en la nevera. Lo ideal es que esté toda la noche.

Al día siguiente o al cabo de unas 10 horas podemos meterlo en la heladera, que es mi caso. Si no tienes heladera, pues toca el proceso manual de congelador unos 30 minutos y batido a mano, que repetiremos hasta lograr la textura cremosa.

Helado de chocolate

Helado de chocolate

La modificación de ingredientes es sencilla, solo la mitad de vainilla y de chocolate necesitas 120 g de chocolate de postre al gusto, es decir de 50% o 70% de cacao y 10 g de cacao en polvo. Derrites el chocolate al baño maría o al microondas y lo añades cuando el resto de ingredientes hiervan junto con el cacao en polvo. Mezclas y dejas que hierva. 

Ojo con el azúcar en el caso de usar chocolate muy amargo. Es posible que necesites un poco más. 

Azúcar invertido

El uso del azúcar invertido se justifica porque ayuda a que cristalice mucho menos. Es muy fácil de hacer y se nota la diferencia en la textura del helado. Para prepararlo necesitamos 350 g de azúcar blanca, agua y los sobres de gaseosas para repostería.

En un cazo echamos el agua, el sobre de acidulantes o ácido tartárico (el blanco, si tienes los de Mercadona) y el azúcar. Mezclamos y dejamos hervir. Retiramos del fuego y dejamos enfriar hasta los 50 grados. Si no tienes termómetro deja pasar 15 minutos. Añadimos el sobre del gasificante (el morado) removemos y listo. Una vez frío hay que guardarlo en un bote hermético y oscuro.

Un día completo, ¿no te parece?

 

 

 

Bollos suecos de cardamomo y canela

Bollos suecos de cardamomo y canela

Desde que vi la receta estaba como loca por hacerla pero no encontraba el momento. Por fin me puse a ello con mis pinches favoritos y el resultado fue estupendo. Estos bollos suecos suelen ser de cardamomo pero los he hecho mixtos añadiendo también canela. De hecho probé tres opciones para el relleno: solo cardamomo, solo canela y ambos. Me quedo con la conjunta, sin duda, y esa es la que traigo para esta receta de bollos suecos.

Lo curioso de esta receta es que desde el principio se trabaja con la grasa incorporada, que no es lo habitual para las masa tipo brioche como esta. La receta en la que me baso se la vi preparar a Ibán Yarza. Gracias una vez más por hacer que meter las manos en harina sea tan maravilloso.

  • Ingredientes

    • Para la masa
    • 390 g harina de trigo
    • 210 g leche entera
    • 75 g azúcar
    • 75 g mantequilla
    • 3,5 g levadura seca
    • 4 g sal
    • 1 cdta. de cardamomo
    • Para el relleno
    • 70 g mantequilla
    • 70 g azúcar moreno
    • 1 y ½ cdta. cardamomo
    • 1 y ½ cdta. canela molida
  • Raciones: 20

  • Duración: 3 horas

  • Dificultad:

Elaboración

El cardamomo que vamos a incorporar tiene que estar molido, pero solo las semillas del interior de la vaina, una cucharadita. Si tienes cucharas medidoras es la de 5 ml. Muélelas y reserva. Lo mismo para el relleno, en este caso serían unos 7 ml.

Comenzamos la masa de los bollos calentando la leche para derretir la mantequilla en ella. Cuando se haya enfriado añadimos la levadura y removemos. En un bol echamos un tercio de la harina y la anterior mezcla de leche. Removemos con una cuchara de madera hasta que se nos despegue del bol. Añadimos el resto de la harina, azúcar, sal y cardamomo. Seguimos removiendo con la cuchara hasta que ya esté todo integrado.

Pasamos la masa, que aún será un poco pegajosa, al espacio de trabajo limpio. Hacemos un amasado duro durante 7 o 10 minutos para que quede lisa. La metemos en el bol y tapamos para que fermente durante una hora. No es necesario que doble su volumen.

Relleno

Para preparar el relleno, mezclamos la mantequilla en punto pomada con los ingredientes indicados hasta tener una pasta homogénea.

Pasada la hora, espolvoreamos la superficie de trabajo con harina y extendemos la masa con un rodillo formando un cuadrado de 40x40 cm y 3 mm de grosor. Repartimos el relleno en dos tercios de la masa. Doblamos la parte sin relleno hacia el centro y traemos el otro lado también al centro, consiguiendo así un tríptico. Lo dejamos reposar 10 minutos.

Por el lado más corto iremos haciendo tiras de 1 cm de ancho. Retorcemos la tira sobre sí misma y creamos una espiral, metiendo el extremo exterior final por la parte de abajo del bollito. Los colocaremos dejando espacio entre ellos sobre una bandeja con papel sulfurizado o lámina de silicona, lo que prefieras. Llevan un reposo de una hora para que cojan volumen, pero no es necesario que se hinchen demasiado porque corremos el riesgo que se sequen. Pincelamos con huevo batido y al horno fuerte, 2500 durante 12 minutos aproximadamente, lo que tarden en coger color. Tienen que estar blandos cuando los saques del horno.

Aunque la tentación de darles un bocado sea grande, debes esperar a que se enfríen antes de poder disfrutar de ellos. No te comerás uno solo, yo normalmente, ¡me los como a pares!

Brazo de gitano

Brazo de gitano con chocolate

Un dulce sencillo sin duda. Admite muchos rellenos y modificaciones incluso en el bizcocho. Por supuesto también opciones saladas, pero hoy para hacer este brazo de gitano me fui a por una apuesta segura en casa: el chocolate.

Sobró un poco de crema y ya al final hice prácticas con la manga pastelera, pero aún me falta maña para que la decoración sea elegante. Todo llegará.

  • Ingredientes

    • Bizcocho
    • 4 huevos L
    • 75 g azúcar
    • 100 g harina de trigo
    • 1 g sal
    • Relleno
    • lata de nata Ermol
    • 125 g chocolate para postre
    • 50 g de azúcar glas
    • 50 g pepitas de chocolate
    • Almíbar
    • 150 g de agua
    • 120 g de azúcar
    • 50 g licor naranja
  • Raciones: 8

  • Duración: 1,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Primero hacemos el bizcocho. Enciende el horno a 180º con calor arriba y abajo. Echa los huevos, que deben estar a temperatura ambiente, en un bol y bate hasta que doblen su volumen. Yo para batir usé una batidora de mano con las varillas de repostería. Añadimos ahora el azúcar, la sal y volvemos a batir. Echamos la harina tamizada e integramos con cuidado para que no baje la mezcla previa.

Necesitamos un bizcocho rectangular y no muy grueso por lo que lo hornearemos directamente en una de las bandejas de horno, sobre papel de hornear. Volcamos la masa y la repartimos por toda la bandeja intentando hacerlo rectangular. Horneamos unos 12 minutos o hasta que esté dorado.

Dejamos enfriar un poco para poder manipularlo porque tenemos que enrollar el bizcocho aún con el papel y dejarlo así unos minutos.

Relleno

Un inciso sobre la nata usada. Ello Ermol es una nata con grasa vegetal bastante consistente que debes enfriar mínimo 3 horas antes de montarla. Una vez hecho aguanta muy bien.

El chocolate usado es un 70% de cacao. Para derretir el chocolate prefiero ponerlo al baño maría, aunque hay quien usa el microondas, pero ojo no se queme. Partimos el chocolate y dejamos que se derrita, removiendo un poco para ayudarle y retiramos del fuego. Dejamos enfriar unos minutos. Mientras tanto montamos la nata hasta que esté bien firme, unos 5 minutos. Unimos nata y chocolate. Añadimos el azúcar, batimos bien y probamos por si lo queremos más dulce. Una vez a nuestro gusto lo tapamos y metemos en la nevera.

Emborrachado

Para preparar el almíbar echamos en un cazo el agua, el azúcar y el licor de naranja porque quise darle un ligero toque al bizcocho. Se puede sustituir por ron. Lo dejamos a fuego vivo, removemos hasta que el azúcar desaparezca y espese ligeramente. Abrimos entonces el bizcocho y con cuidado lo separamos del papel. Con una brocha vamos echando almíbar para humedecer bien el bizcocho. Es importante que no quede seco, pero ojo tampoco queremos anegarlo y que se nos deshaga. Yo lo pincelo por ambas caras.

Cuando la crema lleve al menos media hora enfriando, la sacamos y untamos uniformemente encima del bizcocho, teniendo en cuenta que debemos dejar libre unos tres dedos en el extremo del final que se rellenarán al doblarlo. Repartimos las pepitas de chocolate sobre la crema, enrollamos y dejamos tapado en la nevera hasta el día siguiente. Sácalo unos veinte minutos antes de consumirlo y a disfrutar de este brazo de gitano con chocolate. Versiones, mil, por supuesto, pero eso para otro día.

Flan de huevo

Este flan es tal cual lo hacía mi madre cuando empezaban a calentar los días. La textura suave y dulce de este postre la tengo grabada en la memoria de mis papilas y pocos sabores me llevan así a la infancia. Sin duda es contundente y tiene un truco para que quede sin agujeros.

  • Ingredientes

    • 4 cucharadas soperas de azúcar
    • 1/2 cucharadita de zumo de limón
    • 1 cucharadita de agua
    • 5 huevos L
    • 750 g leche condensada
    • 410 g de leche evaporada
    • 200 g leche entera
  • Raciones: 10

  • Duración: 1 hora

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos este postre midiendo la cantidad de agua que echamos en la olla. Hay que tener en cuenta que la flanera llena llegará al fondo, por lo que el agua debe quedar un dedo por debajo de cubrirla. Ponemos el agua a calentar mientras vamos preparando el flan.

Batimos los huevos junto con la leche condensada y la evaporada. Luego añadimos la leche entera y mezclamos bien. Reservamos.

En la flanera al fuego echamos el azúcar, el agua y el limón. Mezclamos con cuidado porque quema mucho y dejamos que se caramelice, entonces tendrá un color de miel claro. Retiramos del fuego y movemos la flanera para que el caramelo se extienda por la parte alta y no solo esté en el fondo. Hecho eso, vertemos la mezcla de huevos y leche. Cerramos la flanera.

Para entonces el agua habrá hervido. No es necesario que sea una olla pero por tamaño va bien. Metemos la flanera a fuego bajo, 4 de 10, durante 40 minutos. Es importante que el fuego sea bajo para que no se mueva por las burbujas y quede sellado, sin agujeros. Si vemos que burbujea lo bajamos.

Comprobaremos que está hecho pinchando en el centro y si sale limpio podemos sacarlo. Lo dejamos enfriar y finalmente, que pase unas 8 horas en la nevera. Lo ideal es hacerlo de un día para comer el siguiente, de esa forma nos aseguramos que está frío. Se puede servir acompañado, por ejemplo de nata, o comerlo tal cual. Yo lo prefiero solo.

Brownie. Adoro los clásicos

Brownie

El brownie es todo un clásico. Es de esas recetas que salen siempre bien y se hacen en un momento. Fácil y con ingredientes al alcance de todos. Ahora que se acerca el verano es un acompañamiento fantástico al helado.

Como suele ser habitual, los ingredientes fríos mejor sácalos de la nevera un rato antes.

  • Ingredientes

    • 2 huevos
    • 120 g chocolate 70% cacao
    • 130 g azúcar
    • 90 g harina
    • 90 g mantequilla
    • 50 g avellanas
    • 50 g nueces de macadamia
    • cacao en polvo
  • Raciones: 12

  • Duración: 1 hora

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos fundiendo la mantequilla y el chocolate negro. Yo lo hago al baño maría. Solo debemos cuidar que no le caiga agua. Si lo prefieres puedes derretirlo en el microondas en intervalos cortos, como 30 segundos y mejor reduciendo la potencia para que no se queme. Lo remueves y vuelta al microondas hasta que esté todo derretido. Dejamos que se enfríe un poco.

A continuación partimos los frutos secos por la mitad. Me gusta que los trozos no queden pequeños. Como no encontré nueces de macadamia le puse 100 g de avellanas.

Ya podemos encender el horno con calor arriba y abajo a 1800C.

Ahora batimos los huevos y los mezclamos junto al chocolate que hemos dejado enfriar un poco. Echamos el azúcar y batimos. Por último la harina tamizada. Cuando se haya mezclado todo añadimos los frutos secos y removemos con una espátula o lengua de gato.

Finalmente, untamos un molde rectangular, 17cm x 26cm mide el que usé, con mantequilla y espolvoreamos cacao. Vertemos la masa y horneamos unos 30 minutos a 1800C. Pasado ese tiempo pinchamos en el centro para comprobar que el pincho sale limpio. Si es así podemos sacar del horno. El exterior debe quedar crujiente y el interior denso. Déjalo enfriar, desmolda y a disfrutar de un maravilloso postre.

El brownie se suele partir en cuadrados. Yo saqué doce piezas, que solas están muy buenas; pero con helado o incluso natillas ya se vuelve irresistible.

Y llegaron las fresas

Y llegaron las fresas

Estamos en la temporada por excelencia de las fresas, aunque aquí, en Gran Canaria, llevan meses en el mercado. Aún así, le doy la bienvenida a estas fresas primaverales y me sumo a presentar un postre con esta magnífica fruta.

He seguido una receta publicada por Lecuine con motivo del 70 aniversario de Nordic Ware, esos magníficos y vistosos moldes. He modificado la receta, como siempre, quitando azúcar. En la original indican 350 g, pero es mucha para mi paladar; eso va al gusto.

  • Ingredientes

    • 450 g puré de fresas
    • 400 g harina de trigo
    • 280 g azúcar
    • 200 ml aceite suave
    • 4 huevos L
    • 16 g levadura química
    • Cobertura
    • 200 g chocolate de cobertura
    • 50 g de mantequilla
    • 75 g mantequilla
  • Raciones: 16

  • Duración: 1,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Y llegaron las fresas, así que vamos a por ellas con el molde Heritage; queda bastante lleno, así que sale alto y vistoso. 

Comenzamos encendiendo el horno a 170º y untando el molde con spray o con mantequilla y harina. Pesamos todos los ingredientes y tamizamos la harina. Para el puré de fresas, basta con limpiarlas y triturarlas en la batidora. 

En un bol batimos a media velocidad, los huevos con el azúcar hasta que quede una masa espumosa. Luego añadimos poco a poco el aceite hasta que se integre. Bajamos un poco la velocidad y añadimos el puré de fresas, que batiremos hasta conseguir una masa homogénea.

Bajamos la velocidad e incorporamos la harina con la levadura tamizada.  Recuerda que batimos lo justo para mezclarla.

Finalmente, vertemos la masa en el molde por un solo punto y golpeamos suavemente el mismo contra la mesa para eliminar burbujas. Introducimos sobre la rejilla del horno en la segunda posición por abajo y dejamos 45 minutos. Pasado ese tiempo lo podemos pinchar por el centro y si sale limpio lo sacamos.

Una vez fuera del horno, dejamos 10 minutos sobre una rejilla, tras los que sacudiremos con cuidado el molde para que se despegue y poder dar la vuelta. Dejamos enfriar.

Seguro que así está rico, pero no me pude resistir al chocolate.

Derretimos el chocolate al baño maría con la mantequilla. Luego lo aligeramos con la nata líquida, dependerá de cuán líquido lo quieras. Yo lo dejé más bien denso y lo extendí.

Sabor pleno a fresas garantizado. 

 

 

 

 

 

Tarta de calabaza

Tarta de calabaza

Siempre he sido una enamorada de los postres con zanahoria, pero en esta ocasión debo decir que tengo el corazón dividido tras probar esta tarta de calabaza. No sé si serán las especias, la calabaza gigante que me regalaron, gracias Javier, o la ilusión de contarlo. Lo cierto es que está deliciosa.

Es posible que algunos al leer calabaza se regañen, pero el sabor que ofrece esta tarta de calabaza te lleva al paraíso. 

  • Ingredientes

    • 4 huevos L
    • 250 g azúcar
    • 300 g aceite suave
    • 310 g harina de trigo
    • 2 1/2 cdtas levadura química
    • 1 1/2 cdtas bicarbonato sódico
    • 1 cdta canela en polvo
    • ½ cdta clavo en polvo
    • 160 g puré de calabaza
    • La crema
    • 500 g queso de untar
    • 70 g azúcar glass
  • Raciones: 10

  • Duración: 2 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Prepararemos con unas 3 horas de antelación el puré de calabaza porque necesitamos que esté frío y pierda toda el agua posible antes de incorporarlo a la mezcla. Para guisar la calabaza usé la olla con la rejilla para hacerla al vapor, si cáscara ni semillas. La dejamos al fuego hasta que esté tierna, unos 10 minutos. Hacemos el puré y lo dejamos en un colador fino para que pierda el agua por lo menos una hora.

Preparamos todos los ingredientes, tamizamos la harina junto con los ingredientes en polvo y reservamos.

Encendemos el horno a 180º con calor arriba y abajo. También preparamos el molde. Usé el de 23 cm desmontable y pulvericé spray desmoldante.

Comenzamos a batir los huevos con el azúcar hasta que hayan blanqueado y estén espumosos. Incorporamos el aceite y seguimos batiendo. A continuación, los huevos uno a uno. Luego echamos la mezcla de harina y batimos lo justo para hacer una masa homogénea. Por último el puré que mezclaremos con movimientos envolventes ayudados de una espátula de silicona para repartirlo bien.

Truco

Para que la masa suba más homogéneamente, colocamos alrededor del molde un paño de cocina mojado.

Horneamos durante 50 minutos, sacamos y tras 10 minutos, desmoldamos. Dejamos enfriar completamente para cortar en capas con ayuda de la lira. Cuidado al mover las capas porque es delicado.

Para preparar el relleno, batimos 500 g de queso de untar con 70 g de azúcar glass. Con esa cantidad rellené dos capas. No quise hacer más ni cubrirla para que predominase el sabor del bizcocho que es espectacular.

 

Muffins con toque de frambuesas

Muffins con toque de frambuesas

Disponía de poco tiempo y quería preparar algo rico para tener un detalle, así que en lo que el almuerzo se hacía al horno me puse manos a la obra con estos muffins con toque de frambuesas. Y sí, digo muffins no magdalenas ni cupcakes porque mientras más leo más creo que no son lo mismo aunque lo parezcan y muchos los igualen.

Estoy contenta porque mis destinatarias quedaron contentas y saborearon cada miga; la mayor satisfacción para alguien que cocine. La receta de la que parto es de Xavier Barriga y que me perdone pero yo le pongo menos azúcar.

  • Ingredientes

    • 380 g harina de trigo
    • 250 g queso mascarpone
    • 160 g leche fría
    • 135 g azúcar
    • 2 huevos L
    • 90 g mantequilla sin sal
    • 75 g frambuesas
    • 10 g levadura química
    • 5 g sal
  • Raciones: 15

  • Duración: 50 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Una vez tengamos pesados todos los ingredientes, podemos encender el horno a 2300. Separamos las claras de las yemas. Tamizamos la harina junto con la levadura química y la sal. Reservamos.

En un bol mezclaremos la mantequilla pomada con el azúcar. Una vez integrados, añadimos las yemas de una en una. Echamos la leche fría, batimos y a continuación el mascarpone. Unificado todo, incorporamos la mezcla de la harina tamizada con la levadura química.

Montamos las claras a punto de nieve y con cuidado volcamos junto a la masa. Debemos hacer movimientos envolventes para que se mezclen.

Conseguido esto, podemos rellenar los moldes bien con manga pastelera o con una cuchara. Suelo usar una cuchara de helado porque es cómodo. No debemos rellenar más de ¾ partes porque la masa en el horno va a subir llenándolos. Finalmente, colocamos las frambuesas troceadas sobre los muffins.

Bajamos la temperatura a 2100 y colocamos en la segunda posición durante 20 – 25 minutos. Deben dorarse pero si tienes dudas pincha una y si sale limpio, listo. Recuerda no abrir el horno mientras están subiendo porque entra aire frío y se fastidia el proceso.

Consejo

Por si tienes la tentación de dejarla entera no te lo recomiendo porque no es igual de placentero en el momento de comer. El toque de varios trozos hace que tengas un golpe ácido de sabor junto con el dulce del muffin. Una frambuesa entera hace que el ácido sea demasiado y solo una vez. Así repartimos la diversión en varios bocados, unos 6 trozos por muffin para mí son suficientes.

Los moldes usados en esta ocasión son de silicona y no es necesaria la mantequilla. Si usas un molde rígido es conveniente engrasarlos si como yo no pones cápsulas de papel.

Son muy sencillos, eso sí, más densos que las magdalenas pero plenos en sabor. Anímate y disfruta.

Corte de trenza de nueces y miel

Trenza de nueces y miel

Ahora que ya estamos en febrero todo se adorna con corazones porque llega San Valentín. Yo no celebro el día del santo dedicado al amor, porque yo celebro el amor cada día. Así hice hace poco esta trenza de nueces y miel que nos duró un asalto. Esta pieza de bollería casera recomiendo consumirla el mismo día para disfrutarla en su plenitud.

La receta la vi en un vídeo de ROBINFOOD con Ibán Yarza. Me encanta cómo lo explica y lo sencillo que parece todo. Luego te metes en harina y ¡lo es!. He modificado algún detalle, pero muy poca cosa. 

Si es bonita y apetecible, comerla es una gozada.

  • Ingredientes

    • Para la trenza
    • 225 g harina de fuerza
    • 50 g harina de trigo integral
    • 1 huevo
    • 15 g nueces molidas
    • 80 g leche
    • 25 g mantequilla sin sal
    • 15 g miel de romero
    • 10 g azúcar morena
    • 4 g levadura seca
    • 3 g sal
    • Para el relleno
    • 150 g nueces
    • 40 g mantequilla sin sal
    • 30 g miel de romero
    • Para el almíbar
    • 30 g azúcar
    • 15 g agua
    • 1 cucharadita zumo de limón
  • Raciones: 8

  • Duración: 4,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Antes de que te eches atrás por los ingredientes, la miel la puse de romero porque me encanta su sabor y el toque que da. Si la tienes de mil flores, también te va a quedar rica. El azúcar si no puedes morena pues blanca, aunque yo le pondría un par de gramos menos. Respecto al almíbar, es solo para darle ese toque brillante, lo puedes obviar. Yo de todas formas se lo puse de forma testimonial en las aristas para conseguir el efecto brillo. Se puede sustituir por huevo.

Aclarado todo esto, vamos con la trenza

Mezcla en un bol todos los ingredientes de la masa. Las nueces pícalas para que queden muy finas y así integrarla bien con la harina. Es una forma de intensificar el sabor de la masa. Amasa en el bol hasta conseguir una masa. Déjala reposar 10 minutos.

Ahora toca amasar con paciencia hasta conseguir una masa lisa y fina. Yo tuve que echarle un poco más de agua y dejarla reposar dos veces porque se endurecía. Cuando digo un poco más, lo que hacía era mojarme las manos y amasar. Según sea la harina y la receta puede necesitar más o incluso menos. Como normal general, siempre se aconseja no echar todo el líquido, leche en este caso, de una sola vez. Hay que ver si la masa demanda más líquido o no.

Teniendo ya la masa lista la metemos en un bol tapada durante una hora para que fermente. Debe aumentar de tamaño, y eso dependerá del calor de la cocina. Como el día estaba frío la metí en el horno y encendí la luz durante un rato. Pasada la hora había doblado su tamaño.

Formar la trenza

La siguiente fase consiste en estirar la masa primero con las manos para luego extenderla con el rodillo. Debemos hacer un rectángulo cuyo lado largo sea el doble que el corto, unos 50 x 25 cm. Los ingredientes del relleno los mezclamos bien y los echamos repartidos sobre la masa extendida. La enrollamos como un brazo de gitano, por el lado largo y dejamos reposar 5 minutos, más o menos lo que tardaremos en lavarnos las manos de la miel y la mantequilla.

Trenza de nueces_EC

Con un cuchillo cortamos el rulo a lo largo. Cuidado porque se va a abrir en las capas. Ahora, sobre la placa del horno con papel o lámina de silicona, hacemos la trenza, que en realidad no es tal porque solo son dos partes. Cruzamos un lado con otro y unimos bien los extremos. No basta con poner una punta sobre la otra, hay que fusionarlas para que no se nos abran.

La dejamos reposar tapada para que no haga costra, durante al menos una hora y media y al horno. En mi caso, en la segunda posición de horno desde abajo, con calor arriba y abajo a 190o unos 22 minutos. De hecho tuve que cubrirla para que no se me quemara. En teoría lleva 30 minutos, pero no en este horno.

Nada más sacarla del horno hay que echarle el almíbar que debe estar caliente para que brille. Hacerlo en tan sencillo como echar el agua con el azúcar y dejamos hervir. Añadimos el limón y listo. Con una brocha pincelamos.

Aunque nos apetezca probarlo ya hay que esperar a que se enfríe.

Como ya dije, mejor comerla el mismo día, así que podemos prepararla el día anterior, meterla en la nevera tras trenzar y al día siguiente sacarla hasta que se hinche y al horno.