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Brazo de gitano

Brazo de gitano con chocolate

Un dulce sencillo sin duda. Admite muchos rellenos y modificaciones incluso en el bizcocho. Por supuesto también opciones saladas, pero hoy para hacer este brazo de gitano me fui a por una apuesta segura en casa: el chocolate.

Sobró un poco de crema y ya al final hice prácticas con la manga pastelera, pero aún me falta maña para que la decoración sea elegante. Todo llegará.

  • Ingredientes

    • Bizcocho
    • 4 huevos L
    • 75 g azúcar
    • 100 g harina de trigo
    • 1 g sal
    • Relleno
    • lata de nata Ermol
    • 125 g chocolate para postre
    • 50 g de azúcar glas
    • 50 g pepitas de chocolate
    • Almíbar
    • 150 g de agua
    • 120 g de azúcar
    • 50 g licor naranja
  • Raciones: 8

  • Duración: 1,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Primero hacemos el bizcocho. Enciende el horno a 180º con calor arriba y abajo. Echa los huevos, que deben estar a temperatura ambiente, en un bol y bate hasta que doblen su volumen. Yo para batir usé una batidora de mano con las varillas de repostería. Añadimos ahora el azúcar, la sal y volvemos a batir. Echamos la harina tamizada e integramos con cuidado para que no baje la mezcla previa.

Necesitamos un bizcocho rectangular y no muy grueso por lo que lo hornearemos directamente en una de las bandejas de horno, sobre papel de hornear. Volcamos la masa y la repartimos por toda la bandeja intentando hacerlo rectangular. Horneamos unos 12 minutos o hasta que esté dorado.

Dejamos enfriar un poco para poder manipularlo porque tenemos que enrollar el bizcocho aún con el papel y dejarlo así unos minutos.

Relleno

Un inciso sobre la nata usada. Ello Ermol es una nata con grasa vegetal bastante consistente que debes enfriar mínimo 3 horas antes de montarla. Una vez hecho aguanta muy bien.

El chocolate usado es un 70% de cacao. Para derretir el chocolate prefiero ponerlo al baño maría, aunque hay quien usa el microondas, pero ojo no se queme. Partimos el chocolate y dejamos que se derrita, removiendo un poco para ayudarle y retiramos del fuego. Dejamos enfriar unos minutos. Mientras tanto montamos la nata hasta que esté bien firme, unos 5 minutos. Unimos nata y chocolate. Añadimos el azúcar, batimos bien y probamos por si lo queremos más dulce. Una vez a nuestro gusto lo tapamos y metemos en la nevera.

Emborrachado

Para preparar el almíbar echamos en un cazo el agua, el azúcar y el licor de naranja porque quise darle un ligero toque al bizcocho. Se puede sustituir por ron. Lo dejamos a fuego vivo, removemos hasta que el azúcar desaparezca y espese ligeramente. Abrimos entonces el bizcocho y con cuidado lo separamos del papel. Con una brocha vamos echando almíbar para humedecer bien el bizcocho. Es importante que no quede seco, pero ojo tampoco queremos anegarlo y que se nos deshaga. Yo lo pincelo por ambas caras.

Cuando la crema lleve al menos media hora enfriando, la sacamos y untamos uniformemente encima del bizcocho, teniendo en cuenta que debemos dejar libre unos tres dedos en el extremo del final que se rellenarán al doblarlo. Repartimos las pepitas de chocolate sobre la crema, enrollamos y dejamos tapado en la nevera hasta el día siguiente. Sácalo unos veinte minutos antes de consumirlo y a disfrutar de este brazo de gitano con chocolate. Versiones, mil, por supuesto, pero eso para otro día.

Flan de huevo

Este flan es tal cual lo hacía mi madre cuando empezaban a calentar los días. La textura suave y dulce de este postre la tengo grabada en la memoria de mis papilas y pocos sabores me llevan así a la infancia. Sin duda es contundente y tiene un truco para que quede sin agujeros.

  • Ingredientes

    • 4 cucharadas soperas de azúcar
    • 1/2 cucharadita de zumo de limón
    • 1 cucharadita de agua
    • 5 huevos L
    • 750 g leche condensada
    • 410 g de leche evaporada
    • 200 g leche entera
  • Raciones: 10

  • Duración: 1 hora

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos este postre midiendo la cantidad de agua que echamos en la olla. Hay que tener en cuenta que la flanera llena llegará al fondo, por lo que el agua debe quedar un dedo por debajo de cubrirla. Ponemos el agua a calentar mientras vamos preparando el flan.

Batimos los huevos junto con la leche condensada y la evaporada. Luego añadimos la leche entera y mezclamos bien. Reservamos.

En la flanera al fuego echamos el azúcar, el agua y el limón. Mezclamos con cuidado porque quema mucho y dejamos que se caramelice, entonces tendrá un color de miel claro. Retiramos del fuego y movemos la flanera para que el caramelo se extienda por la parte alta y no solo esté en el fondo. Hecho eso, vertemos la mezcla de huevos y leche. Cerramos la flanera.

Para entonces el agua habrá hervido. No es necesario que sea una olla pero por tamaño va bien. Metemos la flanera a fuego bajo, 4 de 10, durante 40 minutos. Es importante que el fuego sea bajo para que no se mueva por las burbujas y quede sellado, sin agujeros. Si vemos que burbujea lo bajamos.

Comprobaremos que está hecho pinchando en el centro y si sale limpio podemos sacarlo. Lo dejamos enfriar y finalmente, que pase unas 8 horas en la nevera. Lo ideal es hacerlo de un día para comer el siguiente, de esa forma nos aseguramos que está frío. Se puede servir acompañado, por ejemplo de nata, o comerlo tal cual. Yo lo prefiero solo.

Brownie. Adoro los clásicos

Brownie

El brownie es todo un clásico. Es de esas recetas que salen siempre bien y se hacen en un momento. Fácil y con ingredientes al alcance de todos. Ahora que se acerca el verano es un acompañamiento fantástico al helado.

Como suele ser habitual, los ingredientes fríos mejor sácalos de la nevera un rato antes.

  • Ingredientes

    • 2 huevos
    • 120 g chocolate 70% cacao
    • 130 g azúcar
    • 90 g harina
    • 90 g mantequilla
    • 50 g avellanas
    • 50 g nueces de macadamia
    • cacao en polvo
  • Raciones: 12

  • Duración: 1 hora

  • Dificultad:

Elaboración

Comenzamos fundiendo la mantequilla y el chocolate negro. Yo lo hago al baño maría. Solo debemos cuidar que no le caiga agua. Si lo prefieres puedes derretirlo en el microondas en intervalos cortos, como 30 segundos y mejor reduciendo la potencia para que no se queme. Lo remueves y vuelta al microondas hasta que esté todo derretido. Dejamos que se enfríe un poco.

A continuación partimos los frutos secos por la mitad. Me gusta que los trozos no queden pequeños. Como no encontré nueces de macadamia le puse 100 g de avellanas.

Ya podemos encender el horno con calor arriba y abajo a 1800C.

Ahora batimos los huevos y los mezclamos junto al chocolate que hemos dejado enfriar un poco. Echamos el azúcar y batimos. Por último la harina tamizada. Cuando se haya mezclado todo añadimos los frutos secos y removemos con una espátula o lengua de gato.

Finalmente, untamos un molde rectangular, 17cm x 26cm mide el que usé, con mantequilla y espolvoreamos cacao. Vertemos la masa y horneamos unos 30 minutos a 1800C. Pasado ese tiempo pinchamos en el centro para comprobar que el pincho sale limpio. Si es así podemos sacar del horno. El exterior debe quedar crujiente y el interior denso. Déjalo enfriar, desmolda y a disfrutar de un maravilloso postre.

El brownie se suele partir en cuadrados. Yo saqué doce piezas, que solas están muy buenas; pero con helado o incluso natillas ya se vuelve irresistible.

Y llegaron las fresas

Y llegaron las fresas

Estamos en la temporada por excelencia de las fresas, aunque aquí, en Gran Canaria, llevan meses en el mercado. Aún así, le doy la bienvenida a estas fresas primaverales y me sumo a presentar un postre con esta magnífica fruta.

He seguido una receta publicada por Lecuine con motivo del 70 aniversario de Nordic Ware, esos magníficos y vistosos moldes. He modificado la receta, como siempre, quitando azúcar. En la original indican 350 g, pero es mucha para mi paladar; eso va al gusto.

  • Ingredientes

    • 450 g puré de fresas
    • 400 g harina de trigo
    • 280 g azúcar
    • 200 ml aceite suave
    • 4 huevos L
    • 16 g levadura química
    • Cobertura
    • 200 g chocolate de cobertura
    • 50 g de mantequilla
    • 75 g mantequilla
  • Raciones: 16

  • Duración: 1,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Y llegaron las fresas, así que vamos a por ellas con el molde Heritage; queda bastante lleno, así que sale alto y vistoso. 

Comenzamos encendiendo el horno a 170º y untando el molde con spray o con mantequilla y harina. Pesamos todos los ingredientes y tamizamos la harina. Para el puré de fresas, basta con limpiarlas y triturarlas en la batidora. 

En un bol batimos a media velocidad, los huevos con el azúcar hasta que quede una masa espumosa. Luego añadimos poco a poco el aceite hasta que se integre. Bajamos un poco la velocidad y añadimos el puré de fresas, que batiremos hasta conseguir una masa homogénea.

Bajamos la velocidad e incorporamos la harina con la levadura tamizada.  Recuerda que batimos lo justo para mezclarla.

Finalmente, vertemos la masa en el molde por un solo punto y golpeamos suavemente el mismo contra la mesa para eliminar burbujas. Introducimos sobre la rejilla del horno en la segunda posición por abajo y dejamos 45 minutos. Pasado ese tiempo lo podemos pinchar por el centro y si sale limpio lo sacamos.

Una vez fuera del horno, dejamos 10 minutos sobre una rejilla, tras los que sacudiremos con cuidado el molde para que se despegue y poder dar la vuelta. Dejamos enfriar.

Seguro que así está rico, pero no me pude resistir al chocolate.

Derretimos el chocolate al baño maría con la mantequilla. Luego lo aligeramos con la nata líquida, dependerá de cuán líquido lo quieras. Yo lo dejé más bien denso y lo extendí.

Sabor pleno a fresas garantizado. 

 

 

 

 

 

Tarta de calabaza

Tarta de calabaza

Siempre he sido una enamorada de los postres con zanahoria, pero en esta ocasión debo decir que tengo el corazón dividido tras probar esta tarta de calabaza. No sé si serán las especias, la calabaza gigante que me regalaron, gracias Javier, o la ilusión de contarlo. Lo cierto es que está deliciosa.

Es posible que algunos al leer calabaza se regañen, pero el sabor que ofrece esta tarta de calabaza te lleva al paraíso. 

  • Ingredientes

    • 4 huevos L
    • 250 g azúcar
    • 300 g aceite suave
    • 310 g harina de trigo
    • 2 1/2 cdtas levadura química
    • 1 1/2 cdtas bicarbonato sódico
    • 1 cdta canela en polvo
    • ½ cdta clavo en polvo
    • 160 g puré de calabaza
    • La crema
    • 500 g queso de untar
    • 70 g azúcar glass
  • Raciones: 10

  • Duración: 2 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Prepararemos con unas 3 horas de antelación el puré de calabaza porque necesitamos que esté frío y pierda toda el agua posible antes de incorporarlo a la mezcla. Para guisar la calabaza usé la olla con la rejilla para hacerla al vapor, si cáscara ni semillas. La dejamos al fuego hasta que esté tierna, unos 10 minutos. Hacemos el puré y lo dejamos en un colador fino para que pierda el agua por lo menos una hora.

Preparamos todos los ingredientes, tamizamos la harina junto con los ingredientes en polvo y reservamos.

Encendemos el horno a 180º con calor arriba y abajo. También preparamos el molde. Usé el de 23 cm desmontable y pulvericé spray desmoldante.

Comenzamos a batir los huevos con el azúcar hasta que hayan blanqueado y estén espumosos. Incorporamos el aceite y seguimos batiendo. A continuación, los huevos uno a uno. Luego echamos la mezcla de harina y batimos lo justo para hacer una masa homogénea. Por último el puré que mezclaremos con movimientos envolventes ayudados de una espátula de silicona para repartirlo bien.

Truco

Para que la masa suba más homogéneamente, colocamos alrededor del molde un paño de cocina mojado.

Horneamos durante 50 minutos, sacamos y tras 10 minutos, desmoldamos. Dejamos enfriar completamente para cortar en capas con ayuda de la lira. Cuidado al mover las capas porque es delicado.

Para preparar el relleno, batimos 500 g de queso de untar con 70 g de azúcar glass. Con esa cantidad rellené dos capas. No quise hacer más ni cubrirla para que predominase el sabor del bizcocho que es espectacular.

 

Muffins con toque de frambuesas

Muffins con toque de frambuesas

Disponía de poco tiempo y quería preparar algo rico para tener un detalle, así que en lo que el almuerzo se hacía al horno me puse manos a la obra con estos muffins con toque de frambuesas. Y sí, digo muffins no magdalenas ni cupcakes porque mientras más leo más creo que no son lo mismo aunque lo parezcan y muchos los igualen.

Estoy contenta porque mis destinatarias quedaron contentas y saborearon cada miga; la mayor satisfacción para alguien que cocine. La receta de la que parto es de Xavier Barriga y que me perdone pero yo le pongo menos azúcar.

  • Ingredientes

    • 380 g harina de trigo
    • 250 g queso mascarpone
    • 160 g leche fría
    • 135 g azúcar
    • 2 huevos L
    • 90 g mantequilla sin sal
    • 75 g frambuesas
    • 10 g levadura química
    • 5 g sal
  • Raciones: 15

  • Duración: 50 minutos

  • Dificultad:

Elaboración

Una vez tengamos pesados todos los ingredientes, podemos encender el horno a 2300. Separamos las claras de las yemas. Tamizamos la harina junto con la levadura química y la sal. Reservamos.

En un bol mezclaremos la mantequilla pomada con el azúcar. Una vez integrados, añadimos las yemas de una en una. Echamos la leche fría, batimos y a continuación el mascarpone. Unificado todo, incorporamos la mezcla de la harina tamizada con la levadura química.

Montamos las claras a punto de nieve y con cuidado volcamos junto a la masa. Debemos hacer movimientos envolventes para que se mezclen.

Conseguido esto, podemos rellenar los moldes bien con manga pastelera o con una cuchara. Suelo usar una cuchara de helado porque es cómodo. No debemos rellenar más de ¾ partes porque la masa en el horno va a subir llenándolos. Finalmente, colocamos las frambuesas troceadas sobre los muffins.

Bajamos la temperatura a 2100 y colocamos en la segunda posición durante 20 – 25 minutos. Deben dorarse pero si tienes dudas pincha una y si sale limpio, listo. Recuerda no abrir el horno mientras están subiendo porque entra aire frío y se fastidia el proceso.

Consejo

Por si tienes la tentación de dejarla entera no te lo recomiendo porque no es igual de placentero en el momento de comer. El toque de varios trozos hace que tengas un golpe ácido de sabor junto con el dulce del muffin. Una frambuesa entera hace que el ácido sea demasiado y solo una vez. Así repartimos la diversión en varios bocados, unos 6 trozos por muffin para mí son suficientes.

Los moldes usados en esta ocasión son de silicona y no es necesaria la mantequilla. Si usas un molde rígido es conveniente engrasarlos si como yo no pones cápsulas de papel.

Son muy sencillos, eso sí, más densos que las magdalenas pero plenos en sabor. Anímate y disfruta.

Corte de trenza de nueces y miel

Trenza de nueces y miel

Ahora que ya estamos en febrero todo se adorna con corazones porque llega San Valentín. Yo no celebro el día del santo dedicado al amor, porque yo celebro el amor cada día. Así hice hace poco esta trenza de nueces y miel que nos duró un asalto. Esta pieza de bollería casera recomiendo consumirla el mismo día para disfrutarla en su plenitud.

La receta la vi en un vídeo de ROBINFOOD con Ibán Yarza. Me encanta cómo lo explica y lo sencillo que parece todo. Luego te metes en harina y ¡lo es!. He modificado algún detalle, pero muy poca cosa. 

Si es bonita y apetecible, comerla es una gozada.

  • Ingredientes

    • Para la trenza
    • 225 g harina de fuerza
    • 50 g harina de trigo integral
    • 1 huevo
    • 15 g nueces molidas
    • 80 g leche
    • 25 g mantequilla sin sal
    • 15 g miel de romero
    • 10 g azúcar morena
    • 4 g levadura seca
    • 3 g sal
    • Para el relleno
    • 150 g nueces
    • 40 g mantequilla sin sal
    • 30 g miel de romero
    • Para el almíbar
    • 30 g azúcar
    • 15 g agua
    • 1 cucharadita zumo de limón
  • Raciones: 8

  • Duración: 4,5 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Antes de que te eches atrás por los ingredientes, la miel la puse de romero porque me encanta su sabor y el toque que da. Si la tienes de mil flores, también te va a quedar rica. El azúcar si no puedes morena pues blanca, aunque yo le pondría un par de gramos menos. Respecto al almíbar, es solo para darle ese toque brillante, lo puedes obviar. Yo de todas formas se lo puse de forma testimonial en las aristas para conseguir el efecto brillo. Se puede sustituir por huevo.

Aclarado todo esto, vamos con la trenza

Mezcla en un bol todos los ingredientes de la masa. Las nueces pícalas para que queden muy finas y así integrarla bien con la harina. Es una forma de intensificar el sabor de la masa. Amasa en el bol hasta conseguir una masa. Déjala reposar 10 minutos.

Ahora toca amasar con paciencia hasta conseguir una masa lisa y fina. Yo tuve que echarle un poco más de agua y dejarla reposar dos veces porque se endurecía. Cuando digo un poco más, lo que hacía era mojarme las manos y amasar. Según sea la harina y la receta puede necesitar más o incluso menos. Como normal general, siempre se aconseja no echar todo el líquido, leche en este caso, de una sola vez. Hay que ver si la masa demanda más líquido o no.

Teniendo ya la masa lista la metemos en un bol tapada durante una hora para que fermente. Debe aumentar de tamaño, y eso dependerá del calor de la cocina. Como el día estaba frío la metí en el horno y encendí la luz durante un rato. Pasada la hora había doblado su tamaño.

Formar la trenza

La siguiente fase consiste en estirar la masa primero con las manos para luego extenderla con el rodillo. Debemos hacer un rectángulo cuyo lado largo sea el doble que el corto, unos 50 x 25 cm. Los ingredientes del relleno los mezclamos bien y los echamos repartidos sobre la masa extendida. La enrollamos como un brazo de gitano, por el lado largo y dejamos reposar 5 minutos, más o menos lo que tardaremos en lavarnos las manos de la miel y la mantequilla.

Trenza de nueces_EC

Con un cuchillo cortamos el rulo a lo largo. Cuidado porque se va a abrir en las capas. Ahora, sobre la placa del horno con papel o lámina de silicona, hacemos la trenza, que en realidad no es tal porque solo son dos partes. Cruzamos un lado con otro y unimos bien los extremos. No basta con poner una punta sobre la otra, hay que fusionarlas para que no se nos abran.

La dejamos reposar tapada para que no haga costra, durante al menos una hora y media y al horno. En mi caso, en la segunda posición de horno desde abajo, con calor arriba y abajo a 190o unos 22 minutos. De hecho tuve que cubrirla para que no se me quemara. En teoría lleva 30 minutos, pero no en este horno.

Nada más sacarla del horno hay que echarle el almíbar que debe estar caliente para que brille. Hacerlo en tan sencillo como echar el agua con el azúcar y dejamos hervir. Añadimos el limón y listo. Con una brocha pincelamos.

Aunque nos apetezca probarlo ya hay que esperar a que se enfríe.

Como ya dije, mejor comerla el mismo día, así que podemos prepararla el día anterior, meterla en la nevera tras trenzar y al día siguiente sacarla hasta que se hinche y al horno.

 

Magdalenas de naranja con sorpresa de chocolate

Magdalenas de naranja con sorpresa de chocolate

Los Reyes Magos me trajeron una cosa que les pedí: un molde de magdalenas grandes. Hay quien habla de muffins o de cupcakes. No me voy a meter en qué es cada cosa aunque sí veo algunas diferencias en la elaboración y resultado. Lo que traigo hoy son unas deliciosas magdalenas de naranja con sorpresa de chocolate. Mi idea de base era la sorpresa, lo que no tenía claro era en qué envolverla. Hice un muffin de chocolate pero no era lo que buscaba. Así que seguí leyendo otras recetas de Xavier Barriga.

Finalmente opté por probar con la clásica combinación de naranja y chocolate. No me suele gustar mucho la repostería con naranja, así que tenía mis dudas. Por suerte fue un éxito. Eso sí, tengo que ajustar la receta para conseguir llenar mi molde de 6 huecos, pero si usas los que suelen medir 4 cm de base y 5 cm de alto cm te saldrán entre 12 y 16. Así ya tienes un referente.

  • Ingredientes

    • 3 huevos
    • 135 g de azúcar
    • 60 g de leche
    • 190 ml de aceite
    • 210 g de harina floja
    • 7 g de levadura química
    • una pizca de sal
    • ralladura de 1 naranja
    • 12 bombones*
    • pepitas de chocolate
  • Raciones: 14

  • Duración: 3/4 hora

  • Dificultad:

*Usé Lindt extra negro

Elaboración

El primer paso tienes que hacerlo el día anterior porque los bombones deben congelarse. Al menos déjalos 8 horas antes de usarlos.

Comienza pesando todos los ingredientes. Una vez más todo debe estar a temperatura ambiente, salvo los bombones, claro. Tamiza la harina y la levadura.

Bate con velocidad alta los huevos con el azúcar. Debes conseguir una masa esponjosa y blanquecina. Las varillas de repostería meten mucho aire y ayudan en el proceso. Una vez logrado, baja la velocidad a mitad y añade despacio la leche mientras sigues batiendo. Luego el aceite y la ralladura de naranja.

A continuación añade la harina con la levadura y la sal. Mezcla lo justo para integrarla. La batidora debe estar a baja velocidad. Tras esto mete el bol tapado en la nevera. Estas las dejé 6 horas en frío.

Horneado

Precalienta el horno a 200oC. Bate la masa enérgicamente y rellena los moldes de las magdalenas hasta la mitad, mete el bombón y cúbrelo. Puedes hacerlo con una manga pastelera o como yo con la cuchara de servir helado. No llenes más de ¾ partes del molde de la magdalena, decora con las gotas de chocolate y al horno, bajando a 170oC. Tardaron 20 minutos, pero en cuestión de tiempo debes fijarte en el color de la magdalena, es eso lo que manda. No abras el horno mientras están subiendo. Para asegurarte que están hechas pincha una en el centro con un palillo y si sale limpio, sácalas.

Una vez hechas, se sacan y las dejas 10 minutos para que se enfríen un poco antes de desmoldar porque se pueden partir al estar muy calientes. Cuida que no haya corriente donde las dejas. Desmolda y coloca en una rejilla de enfriamiento. Ya puedes ir pensando en qué café, chocolate o infusión vas a acompañar de estas deliciosas magdalenas de naranja con sorpresa de chocolate.

Nota: los hornos son algo caprichosos. Ya tengo comprobado que mi horno para ciertas cosas debo bajar la temperatura que se indica en la receta. Este es uno de esos casos. Recomiendan hornearlas a 210oC tras calentar el horno a 250oC entre 14 y 16 minutos. Las he preparado de las dos formas, pero me da mejor resultado como indico en la receta.

 

volcanes de crema

Volcanes de crema

Hace ya unos años que soy la encargada del postre de nochebuena, un placer y un honor sin duda. Cada año uno diferente. Así que en esta ocasión quise hacer un guiño a un sabor de mi infancia, la zanahoria. Mi madre hacía uno con coco que me volvía loca. Tras dar varias vueltas y ver muchas recetas, elegí un bundt cake de zanahoria para empezar con mi idea. Un poco de chocolate, algo de crema y ganas de presentarlo de forma original y vistosa... Voilá. Bueno, no tan inmediato. Fueron necesarias tres versiones ajustando ingredientes hasta dar con el sabor global que quería. Así que aquí tienes el resultado: volcanes de crema.

En la foto superior, el de la izquierda tiene 15 gr de chocolate en polvo tipo Valor y el de la derecha el doble. Es la única diferencia entre ambos y yo personalmente prefiero el primero porque noto más la zanahoria, pero es al gusto.

  • Ingredientes

    • Masa bundt cake
    • 450 g zanahoria
    • 5 huevos
    • 250 g azúcar
    • 300 g aceite
    • 1 cucharadita de extracto de vainilla
    • 310 g harina
    • 8,5 g levadura
    • 10 bicarbonato
    • 3 g canela
    • 0,5 g clavo molido
    • 15 g chocolate en polvo
    • 6,5 g sal
    • Crema
    • 80 g mantequilla sin sal
    • 150 g azúcar glass
    • 200 g queso de untar
  • Raciones: 15

  • Duración: 2 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Rallamos las zanahorias y las secamos con dos o tres servilletas para eliminar algo de agua. Basta con presionarlas en el plato. Reservamos.

Encendemos el horno a 180º con calor arriba y abajo.

En un bol tamizamos la harina y añadimos, bicarbonato, canela, clavo y levadura. Por otra parte batimos los huevos con el azúcar a media velocidad hasta que estén espumosos y hayan blanqueado.

Añadimos entonces el aceite y batimos. A continuación echamos la mezcla de harina y luego la sal con el chocolate y la vainilla. Batimos lo justo para hacer una masa homogénea. Por último la zanahoria que mezclaremos a mano con movimientos envolventes para repartirla bien.

Ahora tenemos dos opciones. La sencilla sería volcar la masa en un molde untado para hacer el bundt y 50 minutos al horno*. La otra un poco más laboriosa sería echar la masa en moldes pequeños de muffin o similares, no más de ¾ del mismo y hornear unos 20 minutos.

bundt de zanahoria
Bundt cake de zanahoria y chocolate

Cuando estén fríos, los sacamos, cortamos un poco lo que haya crecido y ponemos boca abajo. Con un vaciador de magdalenas o un descorazonador de manzanas hacemos un hueco sin llegar abajo. El trozo que sacamos lo conservamos.

Para la crema

Para hacer la crema batimos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glass. Cuando tengamos una masa cremosa y uniforme añadimos el queso. Mezclamos y a la nevera. Es un frosting habitual de magdalenas que gusta tanto que no dudé en usarlo para esta ocasión. Si tienes una manga pastelera puedes usarla para rellenar luego los volcanes, o si tienes buen pulso puedes hacerlo con una cuchara pequeña. Alisa con cuidado y listo.

Hagas los volcanes o no, te recomiendo hacer la crema para acompañar al bundt porque gana muchísimo.

Que lo disfrutes, a los míos les encantó.

*La capacidad del molde es de 12 tazas. Recuerda que se debe volcar la masa en un solo punto, dar golpecitos al molde para quitar burbujas. Al sacarlo del horno, 10 minutos y desmoldar sobre una rejilla hasta que enfríe.  

tronco de navidad

Tronco de navidad

Hace ya unos cuantos años que soy la encargada de hacer el postre para las fiestas. El tronco de navidad es un clásico para estas celebraciones pero hasta el año pasado no me había animado a prepararlo. No es difícil pero hay que tener cierta maña para doblar el bizcocho y decorarlo.

Al final terminé haciendo varios para las fiestas y amigos. También preparé una versión en vaso, que es una opción que me gusta mucho.

Estás a tiempo de hacer esta receta tan cremosa y poner un toque dulce y vistoso en tu mesa.

  • Ingredientes

    • Bizcocho
    • 4 huevos L
    • 75 g de azúcar
    • 100 g de harina
    • 20 g de cacao puro en polvo
    • 1 g de sal
    • Relleno
    • 400 g de nata para montar 35% mg*
    • 200 g de chocolate para postre
    • Almíbar
    • 100 g de agua
    • 80 g de azúcar
    • 30 g de ron
    • Cobertura
    • 300 g de chocolate para postre
    • 75 g de mantequilla sin sal
    • 5 g de licor de naranja
  • Raciones: 10

  • Duración: 2 horas

  • Dificultad:

*mg materia grasa

Elaboración

Primero hacemos el bizcocho. Enciende el horno a 180º con calor arriba y abajo. Con los huevos a temperatura ambiente los echamos en un bol y batimos hasta que doblen su volumen. Yo para batir usé una batidora de mano con las varillas de repostería. Añadimos ahora el azúcar y la sal. Volvemos a batir.

La harina y el cacao, tamizadas para deshacer grumos, las echamos a continuación y removemos lo justo para que se integren a velocidad suave. En nuestro caso necesitamos un bizcocho rectangular y no muy grueso por lo que lo hornearemos directamente en una de las bandejas de horno, sobre papel de hornear. Volcamos la masa y la repartimos por toda la bandeja intentando hacerlo rectangular. Horneamos unos 12 minutos.

Dejamos enfriar un poco para poder manipularlo. Tenemos que enrollar el bizcocho aún con el papel y dejarlo así.

La siguiente fase será la crema del relleno. Soy partidaria del baño maría para este paso aunque hay quien usa el microondas, pero ojo no se queme. Partimos el chocolate y dejamos que se derrita, removiendo un poco para ayudarle y retiramos del fuego.

Por otra parte, montamos la nata hasta que esté bien firme. Unimos nata y chocolate removiendo con una espátula con movimientos envolventes para que se integren bien. Tapamos y a la nevera.

Volvemos al bizcocho. Fase de emborrachado. Para preparar el almíbar echamos en un cazo el agua, el azúcar y el ron. Removemos hasta que el azúcar desaparezca. Abrimos entonces el bizcocho y con cuidado lo separamos del papel. Con una brocha vamos echando almíbar para humedecer bien el bizcocho. Si ves que no es suficiente el almíbar, repite el proceso. Es importante que no quede seco, pero ojo tampoco queremos anegarlo y que se nos deshaga. Yo lo pincelo por ambas caras.

Cuando la crema lleve al menos media hora enfriando, la sacamos y vertemos uniformemente encima del bizcocho, teniendo en cuenta que debemos dejar libre unos tres dedos en el extremo del final que se rellenarán al doblarlo. Enrollamos y dejamos envuelto con el papel en la nevera.

Ya queda poco, vamos a por la cobertura. Nuevamente al baño maría, echamos el chocolate con la mantequilla y el chorro de licor de naranja. Me gusta más el toque de la naranja que el del ron, pero es cuestión de gustos, así como no poner licor alguno. Una vez derretido esperamos unos 5 minutos en los que preparamos el tronco para cubrirlo.

tronco de navidad

Solo hay que realizar un corte en diagonal en uno de los extremos que colocaremos encima o al lado, como más te guste. La diagonal va en contacto con el tronco. Te aconsejo bañarlo en la fuente que lo vayas a presentar porque moverlo después es misión imposible sin estropear la cobertura. Para que no se quede manchada la fuente, ponemos tiras anchas de papel de aluminio entre el tronco y la base, que retiraremos al terminar antes de que el chocolate se enfríe y solidifique.

Con una cuchara o brocha vamos cubriendo el tronco. Hecho esto sólo nos queda con un tenedor hacer el dibujo de la corteza y a la nevera. Como ves en las fotos lo adorné con figuras de hojaldre porque tenía esos moldes de animales. La hierba la pinté con colorante verde alimenticio. Si no tienes moldes puedes buscar mariposas, flores, mariquitas... lo que te apetezca ponerle.

Como alternativa de presentación, hice todas las partes pero la presenté en copa. En el fondo bizcocho que cortas con la propia copa o medida similar, lo emborrachas ya en la copa, crema y cobertura. Ahí lo dejo por si te ves con mucho lío o no eres muy mañoso.

Feliz tronco de navidad.