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Bollos suecos de cardamomo y canela

Bollos suecos de cardamomo y canela

Desde que vi la receta estaba como loca por hacerla pero no encontraba el momento. Por fin me puse a ello con mis pinches favoritos y el resultado fue estupendo. Estos bollos suecos suelen ser de cardamomo pero los he hecho mixtos añadiendo también canela. De hecho probé tres opciones para el relleno: solo cardamomo, solo canela y ambos. Me quedo con la conjunta, sin duda, y esa es la que traigo para esta receta de bollos suecos.

Lo curioso de esta receta es que desde el principio se trabaja con la grasa incorporada, que no es lo habitual para las masa tipo brioche como esta. La receta en la que me baso se la vi preparar a Ibán Yarza. Gracias una vez más por hacer que meter las manos en harina sea tan maravilloso.

  • Ingredientes

    • Para la masa
    • 390 g harina de trigo
    • 210 g leche entera
    • 75 g azúcar
    • 75 g mantequilla
    • 3,5 g levadura seca
    • 4 g sal
    • 1 cdta. de cardamomo
    • Para el relleno
    • 70 g mantequilla
    • 70 g azúcar moreno
    • 1 y ½ cdta. cardamomo
    • 1 y ½ cdta. canela molida
  • Raciones: 20

  • Duración: 3 horas

  • Dificultad:

Elaboración

El cardamomo que vamos a incorporar tiene que estar molido, pero solo las semillas del interior de la vaina, una cucharadita. Si tienes cucharas medidoras es la de 5 ml. Muélelas y reserva. Lo mismo para el relleno, en este caso serían unos 7 ml.

Comenzamos la masa de los bollos calentando la leche para derretir la mantequilla en ella. Cuando se haya enfriado añadimos la levadura y removemos. En un bol echamos un tercio de la harina y la anterior mezcla de leche. Removemos con una cuchara de madera hasta que se nos despegue del bol. Añadimos el resto de la harina, azúcar, sal y cardamomo. Seguimos removiendo con la cuchara hasta que ya esté todo integrado.

Pasamos la masa, que aún será un poco pegajosa, al espacio de trabajo limpio. Hacemos un amasado duro durante 7 o 10 minutos para que quede lisa. La metemos en el bol y tapamos para que fermente durante una hora. No es necesario que doble su volumen.

Relleno

Para preparar el relleno, mezclamos la mantequilla en punto pomada con los ingredientes indicados hasta tener una pasta homogénea.

Pasada la hora, espolvoreamos la superficie de trabajo con harina y extendemos la masa con un rodillo formando un cuadrado de 40x40 cm y 3 mm de grosor. Repartimos el relleno en dos tercios de la masa. Doblamos la parte sin relleno hacia el centro y traemos el otro lado también al centro, consiguiendo así un tríptico. Lo dejamos reposar 10 minutos.

Por el lado más corto iremos haciendo tiras de 1 cm de ancho. Retorcemos la tira sobre sí misma y creamos una espiral, metiendo el extremo exterior final por la parte de abajo del bollito. Los colocaremos dejando espacio entre ellos sobre una bandeja con papel sulfurizado o lámina de silicona, lo que prefieras. Llevan un reposo de una hora para que cojan volumen, pero no es necesario que se hinchen demasiado porque corremos el riesgo que se sequen. Pincelamos con huevo batido y al horno fuerte, 2500 durante 12 minutos aproximadamente, lo que tarden en coger color. Tienen que estar blandos cuando los saques del horno.

Aunque la tentación de darles un bocado sea grande, debes esperar a que se enfríen antes de poder disfrutar de ellos. No te comerás uno solo, yo normalmente, ¡me los como a pares!

Bollo al ajillo

Bollo al ajillo

Quien dice bollo al ajillo dice bollo a las hierbas, y como entrante va fantástico. También podría llamarse bollo en flor por esta presentación tan bonita. Sin embargo como no me gusta el ajo esta receta la hago en dos versiones: una al ajillo y la otra a las hierbas. Combinaciones, las que quieras. Las medidas de los ingredientes son orientativas porque el gusto manda.

Con esta receta además me animé a preparar un vídeo para mostrar esas fases de amasado y formado que tan antipáticas son de explicar, aunque lo haré también, pero te recomiendo verlo.

Así que vamos al lío que el resultado merece el rato de trabajo, y no vale como excusa el calor que son solo 20 minutos de horneado y nadie dice que tengas que estar delante mirando.

Lo mejor de todo es la sencillez de su elaboración. Gracias a 'La cocina de un solitario' por recomendarme esta receta para adentrarme más en el mundo del pan casero.

  • Ingredientes

    • 150 g de leche entera
    • 1 huevo L
    • 10 g de levadura seca
    • 50 g de azúcar
    • 50 g de mantequilla
    • 400 g de harina de fuerza
    • 5 dientes de ajo
    • medio manojo de perejil
    • 5 g de sal
    • 3/4 cucharadita tomillo
    • 1/2 cucharadita orégano
  • Raciones: 7

  • Duración: 3 o 4 horas

  • Dificultad:

Elaboración

Cosas a tener en cuenta antes de empezar:

  • La leche, el huevo y la mantequilla deben estar a temperatura ambiente.
  • La cantidad de dientes de ajo indicada, 5, es para un pan con sabor intenso a ajo. Yo ese no lo pruebo, a mí con ponerle 1 pequeño me basta. Para compensar esa falta de sabor añado más hierbas y pongo una cucharadita de tomillo y una de orégano en lugar de lo indicado en la receta. Si no tienes perejil fresco puedes sustituirlo por una cucharadita de perejil deshidratado.

 

Comenzamos preparando el majado de ajos que cortaremos muy pequeño y mezclamos con la sal, el perejil el tomillo y el orégano. Lo reservamos.

Seguidamente echamos en un bol leche, huevo, levadura, azúcar y mantequilla. Mezclamos bien e incorporamos la harina. Se amasa en el propio bol y añadimos el majado que habíamos preparado.

Pasamos entonces a la mesa de trabajo y amasamos hasta conseguir que la masa esté uniforme. El amasado es el que se conoce como amasado duro. En el vídeo a continuación te muestro cómo se hace.

Amasado

Básicamente hay que plegar la parte más alejada de nosotros hacia el centro y estirarla ligeramente con la base de la palma de la mano. Levantamos la masa girando un cuarto en sentido de las agujas del reloj y repetimos los movimientos. Esta masa de poca hidratación nos lo va a poner fácil. Lo haremos así hasta que la masa sea fina y suave.

A continuación pesamos la masa y dividimos en siete partes iguales. Intenta tener bueno ojo para que no tengas que hacer muchos cortes. Coge una de las partes y pliégala llevando los bordes al centro hasta conseguir una bola. Esa parte con los pliegues la ponemos hacia abajo y boleamos, que no es más que arrastrar la bola para dar tensión a bollo. Coloca el primero en el centro de la bandeja del horno cubierta con papel de horno o una lámina de silicona. Repite la operación con los demás colocándolos alrededor. Deja un espacio entre ellos porque, a medida que reposen, irán creciendo hasta unirse.

El tiempo necesario depende mucho de la temperatura ambiental. En un día de verano puedes tenerlo en una hora o menos, pero si hace frío pueden ser dos horas. Mientras reposan, déjalos tapados con un paño limpio.

Cuando veas que se han hinchado hasta casi doblar su tamaño, les queda poco. Enciende el horno con calor arriba y abajo a 180ºC y cuando esté caliente mete la bandeja en la segunda posición por abajo. Puedes pincelarlos con leche para que cojan un poco de brillo. En 20 minutos están listos. Deja que se enfríen y a disfrutar. Lo ideal es comerlos el mismo día o el siguiente como mucho porque endurecen, pero si los calientas en una tostadora quedan muy bien.